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jueves, 2 de diciembre de 2021

NOVATA 96

FAMILIA-ESCUELA-SOCIEDAD

¿Qué  principios educativos comparten? 

No dejo pasar la tentación de razonar sobre la educación; asunto prioritario para cualquier sociedad que tenga claro el objetivo de mejora.

Resulta paradójico que quienes en su día abogaron por una "sociedad de valores compartidos" excluyan ahora del itinerario escolar aquellas materias significativas de una educación humanística. Con cierta maldad de pensamiento intuyo que "inmersos en un modelo social de hipervigilancia" el objetivo de uniformidad prime sobre cualquier otro planteamiento que busque el desarrollo integral de la persona.

Cuando el objetivo es la educación integral de la persona, la mirada cambia.

En el transcurso de las dos primeras décadas del siglo XXI, mi trayectoria personal ha cambiado de estar en activo profesional a engrosar la lista de jubilados. También he pasado de ser hija a huérfana. De ser madre a gozar de los nietos. De sentir la pérdida de un hermano, y de un cuñado Y, sin dejar de ser esposa, estoy aprendiendo cada día a cuidar de mi marido enfermo de Alzheimer.

Que los cambios son una constante en cualquier trayecto que uno emprenda, resulta ser una afirmación de Perogrullo.

Como también los son (de Perogrullo) algunas aportaciones que nos aclaran la visión humanística de la persona.

Me pregunto ¿Qué sentido tiene la educación sin una visión holística?

Me cuestiono si invitamos al menor a que piense, que escuche, que se exprese razonando, que sienta lo que ocurre a diario, que observe sin juzgar, que comparta aquello que desee y, por encima de todo, que expresa su amor al saberse amado.

Sigue vivo en mi memoria aquel libro que comenzó a fraguarse en mi mente en el año 2000; que empezó a tomar forma en el 2002, y que finalmente lo editó Brief en el año 2006. Me refiero a "La conversación en la escuela. Claves para padres y tutores".

En aquellos momentos, las diferencias entre las 'tutorías' en la escuela pública, la concertada y la privada eran notorias. De ahí la motivación del texto que hacía hincapié en una premisa de Perogrullo: "Para educar la escuela no basta y la familia sola no puede".

En el punto uno del capítulo tres, se formula una cuestión que, en mi opinión, sigue siendo de rabiosa actualidad: ¿Nos ponemos de acuerdo? Y para trabajar esa cuestión se investiga sobre cuan de malos son los estudiantes, si todo depende de los educadores o cómo afectan las políticas educativas.

En las tertulias, los WhatsApp, Twitter, etc., en cualquier red social nos encontramos con opinadores de un tema candente como lo es la educación. Cada cual transmite su mensaje, algunos razonados y otros tantos no dejan de ser una opinión visceral.

Sea como fuere, a día de hoy los argumentos razonados pesan menos en la balanza. Y, aún a sabiendas de que mi opinión razonada sobre este tema no deja de ser un sentir personal, quiero explicar por qué el profesorado jubilado reconocemos el balón que nos hemos ido pasando:
En los años noventa del siglo XX entra en vigor la LOGSE, una Ley que pretende mejorar la formación del menor. Los cambios que introduce son necesarios, y así lo vemos los docentes. Pero...

Siempre hay un pero.

En este caso, los docentes de Primaria, comienzan a 'padecer' los efectos de la nueva Ley.

El Cuerpo de Directores por Oposición de las Escuelas Primarias, pasa a ser orquestado por cualquier docente que presente un plan organizativo para el centro, que sea elegido por votación de sus compañeros. Nada que objetar en principio. Pero...

El pero de este nuevo método de "dirección democrática" fue calando en cada escuela pública de tal modo que, el talante de relajación se hizo sentir en el proceso de enseñanza; realmente no había control; era mejor y sencillo ir de 'colega' que el lograr que alumnado adquiriesen los conocimientos básicos de la materia en cuestión.

Así las cosas, aquellos docentes de la escuela pública que habían sido profesores de nuestros hijos, cuando hablabas con ellos nos decían a los colegas de Secundaria: "Pronto os van a llegar los resultados de la LOGSE".

En el año 2000, personalmente comencé a comprender el significado de aquella sentencia, que también era válida para los centros concertados.

Los reinos de taifas se colaban en Secundaria, hasta el punto de que el saber no era lo prioritario, lo esencial era caerle bien al alumnado.

Las encuestas lo eran todo.

El jefe, la jefa de estudios te llamaban al orden si no cumplías con lo determinado como óptimo en las encuestas. Entrabas en la guerra de los centros educativos concertados por atraer a las familias según un ranquin de logros maquillado. Recuerdo sesiones de evaluación con el Claustro de profesorado al completo, donde primaba el pase del alumno por acuerdo y no por sus conocimientos. Todo ello en virtud de la LOGSE.

Que a nadie le extrañe lo que ahora se propone en la nueva Ley de Educación

Llueve sobre mojado.

Cuando el profesorado de Secundaria comprendimos lo que pasaba en las aulas, tuvimos claro lo que iba a llegar a las universidades. Decir que fueron buena parte de docentes universitarios los primeros en lanzar licenciados preparados de aquella manera; más concretamente salieron de las universidades literarias. Hoy los tenemos gobernando en pueblos, ciudades... 

Lo que vivimos no llega por casualidad; se da gracias a un cúmulo de despropósitos; aunque en los inicios, quiero pensar, las Leyes se hayan diseñado con buenos propósitos. Pero...

El pero en este caso parece señalar a los fines de una ideología en concreto, que se pone en marcha con la caída del Muro de Berlín, en el año 1989.

El comunismo como ideología deja de serles útil a los gobernantes que se llaman de izquierdas, y a los grandes magnates que dominan los mercados. Así las cosas, se autoproclaman garantes del progreso.

El progreso resulta ser un fraude en boca de aquellas ideologías que encubre una jugada maestra: el control de la población en pos de una igualdad ciertamente rastrera al ser provocada por intereses adulterados.

El progreso se da en un entorno de libertad personal responsable.

Sin responsabilidad la libertad se confunde con el libertinaje.

El libertinaje sobrevive gracias a los discursos falaces que se cuelan por el analfabetismo funcional que se ha ido conformando en nuestra sociedad (y otras tantas) desde las Leyes Educativas del Gobierno "progresista".

De 1990 a 2006, la LOGSE conformó la enseñanza de nuestros jóvenes. En 2006, Rodríguez Zapatero, dejó sin aplicación la LOCE (2002) del Partido Popular. En el año 2013, la LOMCE, Ley del Partido Popular denostada por la oposición, retoma el intento de primar el esfuerzo del alumnado, de motivar las capacidades que nos hacen mejores personas.

Con la nueva Ley Educativa en ciernes, se confirma la trayectoria descrita en esta reflexión:

El progreso así organizado esconde un interés concreto: el control de una población masificada gracias al pensamiento único disfrazado de libertades, que no de LIBERTAD. 

viernes, 21 de mayo de 2021

NOVATA 83

LA AGENDA 50-80

EL FUTURO ES MUY SUFRIDO...CUANDO NO ES HOY

Viendo el ejercicio malabar realizado con desparpajo por un presidente de gobierno de una nación (España) Sánchez, para más señas, visto lo visto me siento capacitada para proceder a elucubrar sobre el futuro de mis nietos cuando tengan mi edad actual.

En principio los veo viviendo en Marte con sus familias. Convencida estoy de que en la Tierra se quedan los seguidores de la agenda 2050.

El futuro es hoy; y si uno no es capaz de entender un mensaje tan simple como profundo poco podrá atinar en su pretensión de logros futuribles.

De tanto trajinar con el lenguaje: digo y desdigo a placer; si lo digo yo, todo vale; digo una cosas y hago la contraria... Y, si vendo humo y me lo compran a precio de oro ¿por qué voy a cambiar?

Estamos viviendo el ocaso de la persona pensante-dialógica, de ahí que se puedan dar gobiernos como el que hoy luce España. El sentimentalismo instalado en las vidas televisadas y en las redes sociales; el griterío proferido sin ton ni son; el desnudo emocional con tintes dramáticos...han construido una sociedad enferma.

Se tiene miedo al nuevo perfil de ser humano mejorado por los avances tecnológicos, y no quito ni añado leña a la discusión. Pero, ahí se cuelan las agendas; sufridas agendas destinadas a personas que no saben hacia dónde las dirigen los 'bienintencionados' gurús del siglo XXI, chamanes en una Tierra que les supera.

Una agenda social futurible que se precie ha de ser global, o bien se plantea como un sueño bucólico.

En la agenda 2050, para nada se tiene en cuenta la cultura China, cómo va interaccionar en los procesos científicos-tecnológicos que van a primar de aquí a treinta años vista.

Tampoco se menciona la educación dialógica como construcción de sociedades avanzadas; una educación que propugna la racionalidad del discurso, el poder expresarse con argumentos, y aceptar otros...

Las propuestas de descanso, de jornadas reducidas con pretensiones de un ocio que, a su vez, se presenta controlado por costes elevados en trayectos, de imposición de transportes para evitar el aéreo en distancias que en carretera se realicen en dos horas y media...

La agenda 50, augura: todos en casa metidos en el mundo virtual que calme la ansiedad de no tener libertad de hacer más allá de lo que te permitan los gurús de turno.

Lo dicho, prefiero que se cumpla mi predicción: veo a mis nietos viviendo en Marte con sus familias.

jueves, 13 de mayo de 2021

NOVATA 81

LA CULTURA DE MASAS

Cuando las ideologías tratan de imponer 'su' lenguaje la crítica constructiva desaparece de la conversación.

Ayer, quienes vimos el programa "el Faro" (LaOcho TV) tal vez, pudimos constatar dicha afirmación.

Uno de los contertulios acaparó la conversación con un discurso ideológico que, según él afirmó, traía preparados los 'datos' en los que apoyar su intervención. Lo cierto es que, más allá de negar cualquier acto positivo en quienes, al parecer, no son de su cuerda, sus palabras pusieron de relieve una alocución intolerante que no admite error en lo propio y que señala al adversario como enemigo público.

Metida en esa línea de lidiar con cualquier ideología que se quiera imponer por las bravas, esta mañana, he recordado un libro que considero relevante, y que por ello comparto: IDEOLOGÍAS POLÍTICAS EN LA CULTURA DE MASAS. Si entráis en el enlace podéis leer algunas páginas del texto y  formaros un opinión al respecto: Casa del Libro

Comparto también un vídeo que me ha hecho pasar un rato agradable e instructivo; se trata de una conversación sobre un tema de actualidad: INTELIGENCIA ARTIFICIAL PARA EL BIEN COMÚN.


De las horas que ayer dediqué a ver algunos programas que llaman mi atención, entiendo que, el salir de esa zona dirigida convenientemente por 'una' ideología cualquiera, requiere del esfuerzo de ampliar horizontes formativos-informativos que hoy tenemos al alcance de un clic. Por decirlo abiertamente:
Los programas televisivos se han convertido en un 'rodillo' de aplanar a una masa que queda atrapada en el griterío y los gestos convenientemente teatralizados para dividir a los espectadores en bandos, con la perversa sugerencia de "libertad de opinión"

Lo que sustraemos a los jóvenes es que, para formarse una opinión hay que leer.

En la lectura vamos a encontrarnos, a identificar nuestro modo de pensar y de actuar; podremos también comprender las actuaciones de los demás...

Esta mañana, motivada por las vivencias lúdicas de ayer, he ido a la estantería que tengo al lado de mi escritorio y he cogido un libro (regalo uno de mis yernos en el año 2005) que me gustó porque me hizo pensar en un futuro cercano: MLTITUD. GUERRA Y DEMOCRACIA EN LA ERA DEL IMPERIO
Del capítulo III, dedicado a LA DEMOCRACIA DE LA MULTITUD, recojo uno de los mensajes que aportan luz a lo que (entiendo) hoy vivimos:
Al combinar a Madison con Lenin no estamos simplemente mezclando al azar tradiciones incompatibles del pensamiento político y de la práctica política de manera sacrílega. Lo que tratamos de asegurar es que nuestro anhelo de libertad no recaiga de nuevo en otra forma de soberanía, y nuestro sueño de democracia en la pesadilla de la tiranía. -L. 7-11 pág. 403 (2004) primera edición, DEBATE.
Sin duda, lo que me gusta de las redes sociales es que podamos compartir en tiempo vital los pensamientos que nos hacen vibrar con la ilusión de que también otras personas hagan lo propio, y de esa forma nos podamos enriquecer en lo más valioso que, a mi entender, es mantener un talante abierto y constructivo alejado del conformismo y de cualquier intento de manipulación.

miércoles, 14 de abril de 2021

NOVATA 78

MOTIVAR LOS ENCUENTROS...SALUDABLES

Este verano nos planteamos acudir al encuentro de los hijos, nietos, hermanos y primos que no vemos desde hace más de un año a causa de la pandemia.

Dependemos de la COVID-19, sin duda. Pero no por ello hemos dejado de planificar fechas y alojamientos que animen a cuidarnos con un plus añadido.

Mantener la ilusión pasa por tener proyectos concretos con cierto nivel de poder realizarlos.
La pandemia amenaza con la muerte física, pero está también dejando un rastro de soledad en las personas mayores que vemos cómo nuestros días pasan sin sentir el calor humano de los seres queridos. La tecnología ayuda a verlos en la pantalla; eso es estupendo, pero...

Mi propósito al escribir estas líneas es elevar el pensamiento a la potente imaginación capaz de crear escenarios posibles y hacerlos viables.

Cada persona tiene (tenemos) la capacidad de distraerse; aunque en estos momentos algunos estamos cansados de la repetición de la jugada: todo online llega a aburrir. Sin embargo la web ofrece la posibilidad de realizar búsquedas interesantes y concretas con las que trabajar las opciones que nos hagan salir de la rutina.

El asunto de las vacunas añade incertidumbre, y las informaciones que nos llegan resultan todavía  más inquietantes.

Muchos mayores no acudimos a locales cerrados; no nos quitamos la mascarilla en ningún caso fuera del hogar. Estamos esperando a ser vacunados...y...

Cada día que pasa la duda razonable de que los mayores de 65 años estemos vacunados para el mes de julio, se pone en cuarentena.

Así las cosas, nos damos cuenta de que este verano no va a ser como el del año 2020; desde luego no va a ser mejor, entre otros motivos porque entonces la pandemia se pensaba superada desde el Gobierno.

Pero el ánimo no puede decaer. De alguna forma, si estamos vivos, vamos a lograr buena parte de aquello que hayamos pensado con juicio. Eso sí, hemos de procurarnos ENCUENTROS SALUDABLES.

Un motivo de encuentro saludable

Un ejemplo de ello es el interesante curso propuesto por el profesor Agustín Domingo Moratalla, Catedrático de Filosofía Moral y Política de la UV.

Sin duda está siendo de gran ayuda motivadora de encuentros saludables, tanto por sus propuestas de estudio como por la didáctica online. Quienes lo conocemos en "versión aula" podemos afirmar que mantiene el ritmo abierto, cercano y colaborativo que anima a la participación del alumnado.

Ya en el ecuador del curso, los autores propuestos a estudio motivan la apertura de miras. Es el caso de Luciano Floridi, Profesor de Filosofía y Ética de la Información.

La indagación propuesta por A. Domingo Moratalla, en la última sesión, deviene del libro de L. Floridi La cuarta revolución (aún sin traducción al español). Se abre así una ventana importante al conocimiento de lo que está ahí y que no alcanzamos ni a vislumbrar.

En una de las publicaciones que vienen libres en la web, recojo esta interesante exposición de los planteamientos de Floridi: BBVA OpenMind 

Motivar los encuentros saludables se convierte en acicate personal en unos momentos en los que el caos se adueña de la información que de no ser contrastada con rigor provoca mayor desconcierto. 

Sin pretender generalizar, albergo el sentimiento de que estamos convocados a dar el próximo paso ilusionados si buscamos en nosotros el valor de integrar.

Quienes ahora se enroquen en la polarización, tendrán oportunidad de cambiar el paso cuando salgan de "la caverna".

Recuerdo aquí uno de los mantras "Comprende-Comparte" que introduje en uno de mis libros Las Aventuras de Teclado y Yo.

Gracias a quienes nos ponen en situación de pensar.

martes, 16 de marzo de 2021

NOVATA 77

¿QUÉ ES LA FAMILIA?

Inquietante cuestión sujeta a versiones ¿...?

En la tercera sesión del Seminario online, D. Agustín Domingo Moratalla planteó una última cuestión a las ponentes: "¿Qué es la familia?".

Cayetana Álvarez de Toledo inició ayer la sesión, pues no pudo asistir el uno de marzo como estaba previsto. Su análisis del tema Librar la batalla cultural es conocido en los medios de comunicación. No pudo quedarse a completar la sesión, pero dejó abierta su colaboración en otro momento.

El formato de ayer se planteó dinámico entre las tres ponentes, que dejaron patente en sus intervenciones tanto las diferencias de sus ideas como la cordialidad al exponerlas.

A. Domingo Moratalla, al finalizar la sesión, hizo hincapié en el proceso intergeneracional de este Seminario, puesto que entre sus ponentes se tiene la oportunidad de contrastar las ideas y opiniones de tres o cuatro generaciones. La propia cuestión sobre la familia, mantiene ese punto de incertidumbre generacional.

También a mi me increpa la propuesta, hasta el punto de atreverme a compartir una reflexión desde mi sentir.

La familia como #HábitatDinámicoAbierto

Desde esa perspectiva la familia no mantiene un modelo; respira: inspira y espira.

La familia deja rastro: desde rastrojos que hieren a hierba fresca que acoge en las caídas, a pétalos de flores cuyo aroma sosiega el ánimo, a caricias que se perciben en la distancia...

La familia es esa obra poética dulce y amarga que uno describe y que le acompaña en el discurrir incierto de la propia existencia.

La familia se estimula desde el cuidado armonioso que discurre entre la firmeza y la generosidad.

La familia no conoce puertas, sus ventanas están abiertas al discurrir de los acontecimientos, ni juzga ni sentencia.

La familia mantiene un discurrir particular desde una herencia heterogénea; madre y padre mantienen su idiosincrasia en equilibrio dinámico que interacciona con los hijos.

La familia es la célula madre capaz de regenerarse, y de impulsar los cambios que requieran los tiempos.

Podemos hablar largo y tendido de la familia, pero lo que quisiera transmitir hoy aquí tiene que ver con la bondad y magnanimidad que insufla el ánimo de tantas familias, estructuradas o no, que pasan por momentos y situaciones de complejidad extrema y que no decaen a la sinrazón de la maldad.

viernes, 22 de enero de 2021

NOVATA 73

QUIEN GUARDA...ENCUENTRA

Las emociones se viven, no quedan impresas en nuestro ser.

Evocamos los pasajes, y al hacerlo nuestros sentimientos afloran teñidos del estado emocional en el que nos hallemos. La moviola no se da en las emociones. Pero en el aprendizaje contamos con un valioso aliado, el pase de la amígdala a la corteza prefrontal. Como en un partido de futbol, al central el balón a portería el delantero puede meter un golazo. En el caso de las emociones, en el pase gritamos ¡SERENIDAD! 

En el año 2016, el 22 de enero moría mi hermano Luis, un amante del futbol que fuera en su día jugador profesional del deporte nacional.

En aquellos momentos de su muerte, sentí la impotencia de no tener en mis manos la decisión de cumplir sus deseos a la hora de morir. Quería hacerlo en su casa, en su cama, junto a la mesita de noche donde guardaba una estampa de la Virgen a la que él rezaba con fervor desde niño. Murió sedado en la cama de un hospital; eso sí, acompañado de su primogénito que le cuidó con esmero en el proceso de la enfermedad.

Hoy me encuentro impotente ante un coronavirus que puede llevarnos a una muerte en soledad y sufrimiento. Se puede comprender que la impotencia vivida en el 2016, no es la misma del 2021. Lo que si puedo es echar mano de los recursos del intelecto, que me recuerdan que las emociones no se guardan, pero si que podemos revisar las conductas aprendidas para sobrellevar determinadas situaciones de conflicto.

Nada nuevo descubro cuando recuerdo que se aprende del ensayo-error. Y a pocos se les escapa que nos encontramos en una sociedad hedonista de la inmediatez; donde el ensayo-error deja de practicarse en las familias y en las escuelas por aquello de no traumatizar al menor. De tal forma, en estos momentos de pandemia, en los que precisamos de una acción responsable de la sociedad, la impotencia se deja sentir a unos niveles insospechados. Así las cosas, el golazo brilla por su ausencia.

La conducta básica de supervivencia "sálvese el que pueda" la conocemos todos. Y es esa conducta la que nos lleva en estos momentos a auto confinarnos, a cumplir las normas sanitarias propuestas. También nos predispone a sentir el dolor de las familias que entierran en soledad a sus seres queridos, y a informarnos desde diversos medios científicos de difusión sin dar pábulo a los noticieros de turno.

El título de hoy "Quien guarda...Encuentra" tiene su porqué. Traigo de la nube uno de esos vídeos que guardo en mi canal de YouTube, y que enlazo con una trágica noticia acaecida en estos días en Madrid, por ver cómo lo vive emocionalmente un periodista en la televisión.

¿Cómo influyen las emociones en las coberturas periodísticas?

Omar Rosas. Investigador asociado en el Departamento de Filosofía de Universiteit Twente (Holanda) y colaborador del proyecto ‘Cultura Emocional e Identidad' del Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra. Entrevista


El pasado miércoles, 20 de enero, el presentador del programa Cuatro al día, Joaquín Prat, en esa línea de tristeza que en ese momento sentía, se despidió con unas palabras fueran de guion: Últimamente solo damos noticias de mierda.

La serenidad es fruto del intelecto. Las emociones experimentadas en un contexto dado son necesarias, en tanto en cuanto nos facilitan una mejor salida ante lo que se avecina peligroso para la supervivencia. Si nos dejamos llevar por la emoción unos segundo más de lo que dura por naturaleza, podemos instalarnos en un estado de melancolía que se opone a una situación de serenidad.

Cuando pienso en tantas familias que están (estamos) tratando de llevar los avatares de la pandemia con la serenidad que aporta la madurez intelectual con independencia de la edad cronológica, percibo lejano el final de este coronavirus, pero factible.

El hacerse ilusiones de algo inviable a corto plazo, es una conducta infantil: "me tapo los ojos porque pienso que así el perro al que tengo miedo no me ve"; "soy joven, soy fuerte, no padezco enfermedades...". Desde luego el perro te ve y el retrovirus te ataca. La conducta infantil nos lleva a mirarnos el ombligo, a transgredir por aquello del ensayo-error. Solo que en este nos va la vida.

Cuando alguien, joven o adulto, actúa como un menor su respuesta se aleja del intelecto y su conducta, de alguna forma, agrede a la comunidad.

No podemos tener a un policía pegado a nuestro cogote, la libertad es maravillosamente peligrosa, pues, perteneciendo al ámbito personal, se legisla social a demanda de colectivos en legítimo derecho, y se pretende y propone en beneficio común. La utopía está servida por la dualidad implícita en el terreno de la libertad.

Los estados de regímenes comunistas se sirven del riesgo que supone la libertad, para controlar a la población en beneficio propio. Ocurre parecido desde la ilusoria libertad que se nos brinda disfrazada de bienestar en las sociedades donde impera la llamada democracia.

Saberse y sentirse libre tiene mucho que ver con el estado de calma que habitemos en cada instante. Y deviene de esas fracciones de momentos convulsos que resolvemos, se podría decir, sin pestañear. Imposible, pueda ser; pero el golazo se me antoja SUBLIME.

 

lunes, 28 de diciembre de 2020

NOVATA 68

En el día de los Santos Inocentes...

MORALIDAD EN LOS GOBERNANTES

En la búsqueda de la conducta resiliente no tiene cabida la carencia de moral.

Ahora que los gobernantes de izquierdas llenan sus discursos de resiliencia y de moral, es el momento de clarificar estos conceptos que están siendo prostituidos en aras de enardecer a un gentío convenientemente anestesiado por la carencia de una formación académica crítica, desde unos medios de comunicación bien pagados.

La semana pasada se dieron noticias que son ejemplos de gobernantes faltos de moral en sus expresiones.

Una de tantas tuvo de protagonista a la dirigente socialista vicealcaldesa de la ciudad de Valencia (España) al referirse, literalmente, a que Jesucristo había nacido del "coño" de la Virgen.
Esta parrafada ignora la conducta moral, puesto que no tienen en cuenta el conjunto de valores, las costumbres, las creencias y las nomas de una persona o de una comunidad.

Podemos concluir que la vicealcaldesa de Valencia anda falta de moral cuando así se expresa.

Eso sí, conoce bien al público objetivo al que se dirige. Esa en la cuestión a resolver. Hemos de plantearnos cómo actuar para avanzar en la conducta moral en nuestro tiempo.


Otra intervención destacada de nuestros gobernantes en la utilización de moral, la ha protagonizado otro destacado miembro del PSOE, también valenciano, ministro a las órdenes de Sánchez. Al referirse a los indultos de los dirigentes independentistas catalanes condenados por el 1-O, menta la moral. Dice: El gobierno tiene la obligación moral de aliviar tensiones.
Este argumento resulta ser falaz, puesto que es engañoso con intención manifiesta de ser convincente.

Podemos concluir que el ministro de Transportes anda falta de moral cuando así se expresa.

Es imprescindible leer. Es necesario ampliar nuestro abanico de preferencias literarias. Hemos de salir de nuestra área de confort. Hay otros mundos por descubrir. La Literatura muestra el pensar y el hacer, fuera de tiempo y de lugar. Queda escoger. Ahí radica la evolución-involución de la Humanidad.

En el año 2012, tuve la ocasión de leer este libro que abrió mi mente en la comprensión discursiva, gracias a un profesor de Lógica, en primer curso de Filosofía y Humanidades de Extensión Universitaria, Valencia.

En algunas ocasiones lo he mencionado, y hoy me resulta imprescindible compartirlo.

Hay lecturas que todos los años retomo; este libro en concreto.

Mañana comentaré otro libro que ha dejado en mí una huella con la que trabajar la ternura.


 

miércoles, 7 de octubre de 2020

NOVATA 60

 AHORA Y AQUÍ

La pandemia COVID-19 ¿viene a poner orden en el caos?

Orden y caos se retroalimentan, fluyen y conviven.

Hasta ahora no hemos valorado la necesidad de unificar criterios; y no se tiene viso de cambio a la vista. 

Hago y digo lo que me pide el cuerpo" ha sido la tónica general del comportamiento social, aquí, al menos en el mundo occidental.

Quien más y quien menos, cada persona opina según su mirada. En mi caso, como suelo hacer cuando escribo en el blog, me apoyo en quienes me aportan ideas sugerentes de estudio, que reconfortan y animan a seguir activos.

En esta última semana he podido sentarme un rato a trastear por los canales de YouTube de contenidos que me atraen. Y quiero compartir uno en especial, dedicado a El Principito: Una escuela de encuentro de mirada profunda, que puede verse en el canal Escuela de Pensamiento y Creatividad, Fundación López Quintás. Extraigo algunas de las frases de la mencionada obra literaria, analizadas en el vídeo.

Eleva el ánimo, cambia de nivel

Morir al apego, al hombre de nivel uno (tener)

Ir a lo esencial

Vivir con plenitud

La importancia de la ayuda mutua

Cada uno es fruto de sus relaciones

La sonrisa franca y espontanea, a la vez que seria y profunda

En la vida hay que integrar

El amor, el sentido de la vida y el gusto de Dios es más importante que lo urgente... 

En cada línea se nos plantea una reflexión profunda del comportamiento personal, que hoy (ahora) y en nuestro entorno (aquí) se contempla de rabiosa actualidad por el COVID-19.


La primera cuestión deviene de hasta qué punto somos capaces de cambiar de nivel  (de consciencia).

Siguiendo en esa línea de aprendizaje me adentro en conocer la Escala de Emociones y Consciencia del Dr. Hawkins, y me encuentro con una exposición clara y concreta que comparto Vivir desde el Ser.

Ante situaciones inesperadas va de suyo integrar. Sería un dislate pretender el regreso al pasado. En estos momentos hemos de integrar en nuestras rutinas la convivencia con un coronavirus de consecuencias sanitarias por evaluar, y con un impacto socioeconómico de gran calado internacional. Comienza así una etapa de convivencia para la que no nos habíamos preparado en las últimas décadas: la importancia de la ayuda mutua.

Estamos viendo en las últimas semanas en nuestro país a una parte importante de jóvenes (y no tan jóvenes) comportarse de forma inapropiada a la situación que vivimos por la pandemia; sin pretender generalizar, la población no ha (hemos) integrado el riesgo de contagios, y las autoridades albergan dudas que mantienen en un estado de permanente incertidumbre a la sociedad que, en cierta medida, se vuelve insumisa. Hoy, se hace patente que somos fruto de nuestras relaciones.

Cada uno ha de plantearse cómo actuar; y la experiencia nos dice que cada persona puede hacer de su capa un sayo...PERO: ¿Vamos a ser capaces de mirar más allá de nuestro ombligo? ¿Sabemos cuáles son nuestros referentes, y por qué los seguimos?

En el caos se halla la fuerza ordenadora de lo nuevo. Dra. Lujan Comas

Dejo para cerrar esta entrada un vídeo de presentación del libro El grano de mostaza del Dr. Hawkins, y en el que se hace hincapié en aquello que El Principito transmite: 

"El amor, el sentido de la vida y el gusto de Dios es más importante que lo urgente".

Las tareas, por muy urgentes que se presenten, llevan un marchamo esencial cuando el Amor se sitúa en primera instancia. 

Comparto estas reflexiones en un día siete de octubre, señalado para mi ciudad natal, La Coruña, que celebra la fiesta de su patrona la Virgen del Rosario.

domingo, 20 de septiembre de 2020

NOVATA 59

EN VÍSPERAS DEL OTOÑO ESTACIONAL

Al parecer, en las últimas semanas de septiembre, nos hemos de tomar "en serio" esto del COVID-19.

Desde que comenzara la pandemia, hasta que nos dimos de bruces con sus mortales efectos, hemos pasado por una variada información contradictoria agravada por la desinformación de quienes nos movemos en las redes sociales; un colectivo tan necesario como inquietante.

Leía hace unos días una noticia que hacía referencia a los efectos colaterales de la pandemia; algo en lo que seguramente hemos pensado. Se trata de cómo se llevan a la práctica las recomendaciones para evitar los contagios: desde el uso de las mascarillas y su posible reutilización, a las distancias de separación convenientes al aire libre y en ambientes cerrados en función de las actividades que ahí puedan darse.

Ante este panorama de opciones, claramente, dependemos los unos de los otros. Tanto es así que, en el verano, nos hemos tomado el descanso tan en serio que hemos relajados las medidas para evitar los contagios. Y ahora en el otoño, cuando están al acecho los catarros, la gripe, la neumonía propios de la estación, nos llaman a toque de confinamiento vecinal, que se antoja un tanto caótico por aquello de que si trabajas te mueves.

El problema económico que subyace a esta crisis sanitaria global, deja al descubierto las grandes diferencias entre las distintas poblaciones a nivel mundial y local. Palpita ahora la cultura socio-sanitaria y de convivencia en los distintos entornos geográficos de cualquier país.

En nuestro caso, las Comunidades Autónomas tienen sus problemas que se suman a los de sus vecinos autonómicos...y así, digamos, que se progresa adecuadamente o se retrocede en función de cómo se practican las medidas propuestas por los dirigentes locales, siempre y cuando el gobierno central lo apruebe.

En todo este asunto, me quedo con una idea de andar por casa: mientras mamá propone y papá dispone o papá propone y mamá dispone, la casa se queda por barrer. A la pata llana: a río revuelto ganancia de pescadores. En este caso la ganancia es para el CPVID-19, puesto que encuentra poca resistencia.

En la desquiciante dispersión de órdenes administrativas comunitarias o gubernamentales, mientras se apela a la responsabilidad ciudadana, se mantienen en audiencia programaciones que invitan a un ocio que, sencillamente, hoy es inviable por las mascarillas, la distancia debida, etc. Se mantienen y procuran programas en los que se gritan, series que muestran violencia por doquier o aquellas otras donde los resentimientos lucen sus mejores galas.

Cuando zapeo un ratito como ejercicio de visualización social, me siento una extraterrestre que mira sin dar crédito a lo que está viendo. Es cuando recuerdo lo poco que sé del sentir social, aunque algunas ideas pienso que a día de hoy siguen vigentes. Por un poner:

Cualquier información tomada sin el contrapeso de un razonamiento ausente de ideologías al uso, lleva a un desajuste social de primer orden; al entender que alcanza a gran parte de la población.

La educación es un proceso que dura toda la vida, nace en el entorno familiar y se completa con la enseñanza y la convivencia que deviene entre el yo, el tú, el nosotros...los otros.

De un tiempo a esta parte, nuestra sociedad ha sido enardecida por pensadores centrados en su modelo de familia, de educación, de formación, de ideología, de exaltación o negación religiosa... tratando de abanderar la llamada a la libertad como signo de igualdad.

Me consta que nada nuevo he pronunciado; son hechos simplemente relatados.
Mi intención es la de evocar a Pepito Grillo, que nos llega de la mano del director italiano, Matteo Garrone, en la nueva versión de Pinocho.
De las críticas al filme, me ha gustado especialmente la realizada por Luis Martínez, en el periódico El Mundo.
Me falta por conocer la opinión de mi nieta de trece años que fue ayer a ver la película.
En todo caso, de las críticas leídas me quedo con un dato:

"Nunca antes el querido Pepito Grillo molestó tanto."

Dado que no pienso meterme en un cine, al pertenecer a esa edad de riesgo mortal por el COVID-19, hago propio un sentimiento que me agrada leer en la crítica de Martínez:

"El resultado es una película convulsa, turbia y profunda y extravagantemente bella. Lo contrario a un desmontaje o desmitificación. Se trata, bien al revés, de restablecer la confusión a lo confuso."

¿En serio somos capaces de comprender que el COVID-19 se queda entre nosotros por una larga temporada?
Los Pepito Grillo son vistos como agoreros; las miradas los rehúyen; se pretende seguir con "la marcha" por aquello de la economía, y tal.
Cualquiera reconoce que una economía tocada de muerte por inanición, recrea el peor escenario para detener una pandemia global. El trabajo, tener o no tener, mantiene en vilo a una población que se mira en una pantalla de plasma con gente retocada que vocifera y suelta como propios los textos escritos para el teatrillo de turno.

Ahí estamos, mirando la feria montada por quienes viven a nuestra costa: desde pseudo periodistas a políticos que van a los suyo, tertulianos de voz en grito, presentadores de "el caso"... y un largo etcétera de personajes que rondan a Pinocho, alejado de Pepito Grillo.

Sea como fuere, andamos faltos de escucha. Oímos voces que nos alertan de un riesgo activo, pero preferimos taponar cualquier reflexión que deviene de la escucha.

Vivir el aquí y ahora implica que nuestro Pepito Grillo funciona a pleno rendimiento.

Siguiendo la trayectoria educativa y de formación a lo largo de la vida, el confinamiento nos ha puesto en bandeja la participación online. Dejo dos interesantes propuestas, a mi entender, para este final de mes que pueden ayudarnos a comprender un poco mejor el tiempo que estamos viviendo.
Martes, 22 de septiembre de 2020, 19:00 horas "Reflexiones sobre el estado actual de la educación en España". Fundación Ramón Areces

Del 24/09 al 1/10 "Afectividad y sexualidad en el siglo XXI. Educación del corazón." Universidad Francisco de Vitoria, UFV Madrid.

El compartir se convierte en un ejercicio de reconocimiento y agradecimiento ligados al entendimiento. 

Un río se seca cuando no recibe el agua que riega su lecho.

Las sociedades se secan cuando dan crédito al egoísmo disfrazado de tantas caretas como uno esté dispuesto a ver. El refranero está plagado de información al respecto.

No nos engañan...

¿Nos dejamos engañar?

¿Nos auto engañamos?

Sin Pepito Grillo, la casa por barrer.

domingo, 6 de septiembre de 2020

NOVATA 57

SUERTE

¿Te llueve, o la trabajas?

De regreso del verano en tierras gallegas, ya en casa comienzan los saludos entre el vecindario de la urbanización.

Una de tantas conversaciones al borde de las piscina, un vecino y amigo introduce el asunto de la suerte desde una perspectiva que yo no había contemplado:

-¡Qué mala suerte hemos tenido en España con el COVID-19! En Italia lo están superando mejor, y eso que inicialmente lo llevaron peor.

Quiero aclarar que, mi amigo es un berlinés profesor universitario jubilado de Lengua Alemana, que ejerció también en Milán. Casado con una madrileña. Tuvo su primer episodio de la enfermedad que padece desde los años noventa, estando en Italia. Regresó a Alemania donde le confirmaron el diagnóstico e inició ahí el tratamiento. Posteriormente, con la invalidez resuelta, decidieron afincarse en Valencia por su climatología y por ser una ciudad cómoda para moverse en silla de ruedas, bien dotada desde el punto de vista sanitario que su enfermedad precisa. Luego, gracias a los cuidados sanitarios y a su férreo tesón de superación, se mueve sin ayuda de bastón. Y así sigue. 

En el año 2005, nos conocimos en el lugar de encuentro vecinal: la piscina. Comenzamos ahí nuestras conversaciones que luego llevamos a las casas en modo cenas informales. Es un hombre educado en el catolicismo por sus padres; un hijo atento al cuidado de su madre que acaba de cumplir cien años. Me cuenta que ha estado en la residencia (en la que vive desde hace dos años) para celebrar el cumpleaños. Le han permitido la visita de forma extraordinaria, pero no sabe si podrá acudir en el caso de que fallezca; pues ha de guardar cuarentena en un hotel de Berlín, lo que le impediría llevar a cabo el sepelio en tiempo real.

Puestos en antecedentes, mi respuesta a su planteamiento de la mala suerte española con la pandemia, no fue otra que él no esperase de mí:

-Sabes que no aguardo que del cielo me caiga; más bien, confío en la suerte trabajada. En el caso de tu madre, su traslado a una residencia en Valencia, resulta ser una quimera. Sea como fuere, cuando llegue el momento de la despedida, sabrás lo que hacer. Estoy segura.

-Sí, -me dice él- pero sin hubieses nacido en...-abundando en la suerte.

-Bueno, pero da la casualidad de que he nacido en la Coruña; entre esto, mis genes y la educación recibida y asimilada mantengo que, se recoge lo que se cosecha. Cosa distinta es que no reconozcas tu propia cosecha.

En todo caso, la participación en la conversación de savia joven, puso el broche a modo de cierre:

Somos una población sucia: la mugre luce en nuestras calles; el abandono de la limpieza es tal que la gente se contagia de tal comportamiento institucional hasta hacerlo suyo. En una ciudad limpia, los ciudadanos se cuidan de no ensuciarla. El ejemplo es la base de la convivencia.

No puedo estar más de acuerdo con ese argumento. Llevamos décadas de dejadez, de una laxitud enfermiza en el cuidado de lo común ¡cómo si no fuera nuestro! Y ahora la pandemia nos refleja en el espejo. ¡Nos hemos trabajado nuestra suerte!

La suerte como chanza, lo aleatorio como fortuito.

Sea como, fuere una vez inicias tu existencia en la Tierra, comienza la aventura de ser tú; pero, como Unamuno en su contradicción, puede ser que grites: ¡He perdido mi yo!

Unamuno, El Cancionero: el que sufre, el que padece, el que tiene hijos...un creador de España.

Viene bien retomar la lectura sosegada de este pensador, ahora, en el otoño especialmente incierto que en unos días comienza.

Soy una convencida de que, la mayor fortaleza es fruto de saberse vulnerable.

Podemos ir planteándonos algún cambio que otro, como el que muestro a modo de sugerencia y que compuse en el año 2010, para el proyecto "Conciertos para la convivencia".



lunes, 31 de agosto de 2020

NOVATA 56

 UN DON ENTRECOMILLADO

A vueltas con la empatía y la sensibilidad.

Finaliza el mes de agosto y comienzan las despedidas.
El regreso a la normalidad está marcado por las inciertas expectativas sociales, laborales y económicas en nuestro país, y en el resto del mundo debido al COVID-19.
La vuelta a la cotidianidad en las personas de más de sesenta y cinco años resulta ser un tanto más inquietante, por aquello de que las estadísticas nos tienen en el punto de mira.
Por nuestra parte hemos de cuidarnos en todos los sentidos; no hay que obviar el mantener unas relaciones sociales tomando las precauciones debidas.

También los pueblos despiden el verano, a su manera. La villa de Sada lo hace con una exposición Vivir el mar, en un enclave digno de mención.
En la visita, una toma aérea de La Torre de Hércules llama mi atención. Y con la cámara del móvil hago una foto. Al mirarla observo ahí nuestras sombras:

¡Es nuestro recuerdo de un verano inusual en la familia! Una despedida de un tiempo que da paso a otro.

Ese don entrecomillado que da título a esta entrada, tiene que ver la sensibilidad y la empatía tan ligados durante siglos al carácter femenino.

Aquellos que expresan tener el don de la empatía son capaces de sentir el padecimiento de alguien y lo comprenden de tal manera que insuflan ánimo en la persona afectada, o al menos lo intentan. A día de hoy se ha extendido el término empatía a los animales y al ecosistema; es decir que, se asocia a la sensibilidad, la atención y el cuidado de los seres vivos y la Naturaleza.

Por los estudios de la psicóloga, Dra Alaine Aron, conocemos un rasgo de personalidad acuñado PAS (personas altamente sensibles), explicado por ella en su libro, publicado en 1996, EL DON DE LA SENSIBILIDAD

Indagando en el tema, te encuentras con estudios como el publicado en la Revista Clínica Española Ética y empatía: relación entre razonamiento moral, sensibilidad ética y empatía en estudiantes de medicina. 

También encuentras pensamientos tan expresivos como este: Te vas con las emociones de los demás.

Te percatas de la relevancia de ese don que unos llevan al parecer en sus genes, pero que también podemos aprender si ponemos empeño y comprendemos lo mucho que nos aporta en el ejercicio de cualquier actividad, y a la convivencia.

En su página web, la psiquiatra Judiht Orloff, lo dice todo en su mensaje: "El poder de la empatía y la intuición abrirá tu corazón y fortalecerá tu vida". Dejo el enlace de una entrevista muy interesante que le hacen a ella: https://youtu.be/A-Nn0VlS0CU.

En estos momentos, la empatía y la alta sensibilidad se entienden dones, rasgos menos usuales que conllevan la carga de ser cuanto menos ignorados, incluso diría "utilizados" en provecho de otras personas que no muestran agradecimiento aparente.

En momentos de tribulación, en situaciones como la actual debido a la pandemia las personas altamente sensibles experimentan un doble sentimiento encontrado: al querer dar su apoyo y verse limitadas por las medidas tan estrictas de aislamiento social.

Son tantos y variados los asuntos del Alma que, finalizando el verano y con un otoño bien incierto, hemos de prepararnos para aprender a proyectar escenarios propicios capaces de dar rienda suelta a nuestros dones, cuales fueran estos.

Cada palo ha de aguantar su vela, pero la travesía se hace más llevadera si nos sentimos acompañados y acogidos por otras tantas velas que surcan a nuestro lado, en ese escenario singular al que llamamos VIDA.

En las despedidas, vas dejando un rastro de ti; y tu mismo recoges aquello que piensas valioso. Aunque lo que de verdad importa sean los avatares y las alegrías que guardes en tu corazón.

De todo se aprende, y nada es tan despreciable como para no sacarle punta.

Si uno es capaz de expresar los tesoros del corazón que guarda en silencio, su don no caerá en el olvido.

domingo, 17 de mayo de 2020

Novata 49



¡DE ESTA, VAMOS A SALIR!

Cara y cruz del mensaje: ¿Quiénes, y cómo vamos a salir de esta pandemia?

¿Se trata de un mensaje de quienes buscan tranquilizar sus propios miedos o, tal vez, lo es de aquellos que intentan manipular al grupo que fuere erigiéndose ellos en salva patrias?
En estas semanas de retiro obligado en el hogar (no digo, casa) los pensamientos parecen flotar en un ambiente que roza la esquizofrenia. Bulos, verdades mentirosas (por ser a medias), miedos, anhelos desbaratados, temores subjetivos, perspectivas inviables de visualizar... contrastan con la esperanza que ilumina desde la Fe, y la que retumba en los aplausos de quienes mantienen su confianza en los hombres y mujeres que conducen esta pandemia. Puede que los motivos de unos y otros no coincidan; sin embargo en el desarrollo del proceso cuentan ambos.

Desde la notación 'hogar' quiero resaltar que no son paredes, ni habitaciones, ni cocinas, ni salones o terrazas donde estamos pasando estos días de confinamiento social. Los encuentros han pasado a ser virtuales. Y la convivencia familiar se ha convertido en una tarea impuesta por una pandemia que nos ha cogido por sorpresa. Cada uno dentro de su estado y ambiente, ha tomado las decisiones que ha considerado oportunas para sobrellevar la carga física, emocional y laboral en estos últimos meses.

En lo que a mí respecta, llevo unos días mascullando pensamientos encontrados sobre lo que está sucediendo en nuestro país debido al COVID-19. Y lo que me anima a teclear hoy tiene que ver con un motivo muy humano: el reconocimiento.
El pasado año, por cuestiones personales, conocí a un profesional que me ayudó a resolver un asunto. La semana pasada le volví a llamar para solicitar su asesoramiento. Cuando nos conocimos llamó mi atención su cercanía, desde una exquisita profesionalidad. Entonces, estuvimos hablando de uno de los libros que he escrito, concretamente "El vendedor universal". Desde ese momento,sin yo saberlo, sigue este blog. Y el otro día, al iniciar la conversación, me dice que le gustaría que escribiese más a menudo en el blog. Sorprendida, le contesto que, aunque sea esa mi intención, lo cierto es que ahora tengo menos tiempo para dedicarme a escribir.
Ya metida en el relato de mis inquietudes compartidas, soy consciente de que cada familia mantiene en estos momentos sus tensiones y fortalezas en equilibrio permanente. Sin duda, los problemas son variados y las soluciones se complican. Aún así, necesitamos sentir el aire fresco y perfumado de la primavera que nos invita a salir de cualquier pensamiento que atufe a naftalina. Espero poder expresar en esta entrada la dualidad que nos acompaña en la vida, alejada de cualquier aroma a un pasado estéril.

Me gusta esta imagen en la que observo el inicio de la primavera esperando las aguas del deshielo.

Veo la incipiente floración liliácea entre la hierba, y me percato de que un solo árbol erguido focaliza la mirada del observador.

Elijo este árbol como símbolo de la dualidad implícita en el discurrir humano. La vida temerosa que se refugia al calor de la tierra, planta cara en tantas ocasiones en una abrumadora soledad a la espera del calor de sus congéneres.

Dualidad-Incertidumbre-Certeza

Dualidad en los aplausos
Los aplausos y vítores son técnicas que se utilizaban ya en los años cincuenta en las empresas japonesas implicadas en la reconstrucción de un país que había salido derrotado en una guerra que finalizó con una bomba atómica que cambió el curso de la Historia bélica.
Cuando a uno le intentan 'manipular' en pos de un objetivo particular, tales técnicas salen a la luz como fetiches de ánimo común, pero que tienen un marchamo implícito: "Vais a luchar por 'mi' causa, pensando que es la vuestra".
En estos días, nos llegan mensajes varios y variados, por distintas vías, desde las redes sociales que acostumbremos a seguir. Esto nos proporciona información, también, de quién la comparte con nosotros. Y es posible que, en algunos casos, nos sorprendan ciertas actitudes que, en apariencia, nos eran desconocidas.
En la primera semana de mayo (sino antes) los aplausos cesan paulatinamente en buena parte de la población, en parte porque son los propios aplaudidos quienes señalan que es el momento de pasar a la acción ciudadana. Necesitan algo más que el humano reconocimiento a su trabajo profesional de salvar vidas. Ahora tienen en mente que cuando se dé el repunte de la pandemia, quienes gobiernen lo hagan con rigor. Y para ello precisan de los ciudadanos; puesto que los medios de comunicación no están dando una información completa de los hechos, más allá de una clara complacencia con ese buenismo institucional que empieza a resultar molesto y altamente inquietante; por que quienes no aprenden de sus errores los comenten una y otra vez. 
Incertidumbre sanitaria-social-económica
Ponerse a pensar en quién va a salir fortalecido de esta situación, tiene un recorrido igual a cero. El porqué de tal afirmación se analiza desde la desigualdad de partida y el incierto recorrido desde el que no se vislumbra un final; tanto en el ámbito sanitario como en el sector económico nadie se aventura a predecir un escenario tranquilizador.
Si vamos analizando los mensajes que cada día se explicitan desde Moncloa, nos es muy fácil comprender que, en horas, se toman decisiones que luego se pueden modificar a la contra. Mascarillas si/no. Horarios sin pensar. Abro/cierro... Es decir, se sabe poco, se controla de aquella manera, y se prohíbe porque estamos en un estado de alarma. Y lo peor de la situación es que se hace sin transparencia dando signos de improvisación que en nada tranquiliza a la población.
En semejante situación, cualquier escenario que uno pretenda visualizar, se dará de bruces. De modo que, el recorrido es cero; no tanto por el coronavirus, que también, es la gestión del Gobierno lo que aviva la incertidumbre.

Certeza que emana de la vida

Un 17 de mayo, hace hoy ochenta años, nacía mi hermano Luis, que falleció hace cuatro años, y al que dediqué mi último libro publicado.

Hoy quiero dedicarle esta entrada con una de las imágenes que compuse para acompañar dicho texto, y cuyo mensaje echo en falta.

La belleza se distorsiona a gusto del mercado, y la armonía se precipita al vacío existencial.

Ahí queda el mensaje del solitario árbol que comparte una certeza...

¡No estamos solos!
A mis queridos y recordados padres, María Luisa y Agustín. Dejó papá una estela visible, un rastro de hilo sin fin. Allí donde habite mamá, se vivencia una dulzura sin límites. Con ellos marchó Sisín (Luis) la paz del Señor, lucero del amor que en vida compartió.

  

miércoles, 15 de abril de 2020

NOVATA 48

LO QUE QUEDA POR SENTIR...

Mientras uno está vivo alberga esperanzas, al menos, la mayoría de la gente así lo expresa.

Llevo tiempo intentado compartir en este blog lo que pasa por mi mente en estos momentos de zozobra generalizada por el COVID-19. En estados de incertidumbre, los profesionales de la pluma lo hacen magistralmente; pero ese no es mi caso. Me siento en compás de espera, sin tener nada en mente que me lleve a imaginar más allá de la tarde cuando amanece el día; doy gracias y despierto a mi marido con un beso. ¡Soy una privilegiada!, lo sé.

Al levantarme, tomo la pastilla de la hormona tiroidea, media hora antes del desayuno. Mientras espero, miro los mensajes que en la noche dejé pendientes; leo las noticias y comienzo a tratar de analizar lo que me deja perpleja y que me anima a la crítica constructiva. Comparto luego con las amistades aquello que considero de interés. Algunas veces me contengo, pues puedo atosigar y no es mi intención. Sé que tengo facilidad para digerir lo que veo, leo y escucho; no así lo que como, pues soy intolerante a la lactosa.

Sabiéndome pragmática, en mi fuero interno soy muy sensible a las injusticias y lo hago saber de forma, en ocasiones, radical. No se puede generalizar sin pecar de meter la pata. Por eso, cuando escribimos públicamente, lo hacemos de manera impersonal; cosa que a mí me horroriza de ahí que en tantas ocasiones sea una metepatas.

En esta entrada quiero dar prioridad a dos cuestiones que en el confinamiento me han dado qué pensar: una es el miedo y la otra la libertad.

Del miedo traigo a colación unas citas de Dale Carnegie  (1888-1955):
"La inacción engendra la duda y el miedo. La acción genera confianza y coraje. Sal de casa. Mantente ocupado; es el medicamento más barato que existe."
En los años ochenta lei alguno de sus libros. Y lo que sigue llamando la atención es su forma de trasmitir una idea sabida, aunque en menor medida practicada:
"Resulta posible cambiar el comportamiento de los demás si cambiamos nuestra actitud hacia ellos."
Soy consciente de que, en estos momentos de confinamiento, la propuesta "salir de casa" parece una provocación, y lo es. Es una invitación a que salgamos de nuestra zona de confort mental.
La creatividad, ya sea en la cocina, en cualquier rincón del hogar, en la atención a los seres queridos que nos acompañan físicamente, a quienes estén al otro lado del teléfono, como también en las plegarias por los fallecidos, todo ello nos sirve de aliento al movimiento. Y tengo la sensación de que lo estamos haciendo muy bien. Somos verdaderamente gente inteligente.
El miedo es libre, de ahí su peligro. Y de ahí también la conveniencia de mantener la mente ocupada. A los jubilados nos quedan unas cuantas semanas de confinamiento, por ser población de riesgo al contagio.
El tener que organizar día a día un plan que active las neuronas, mantenga la musculatura y alimente el espíritu, no es tarea fácil. Y se complica cuando hay que cuidar de una persona que padezca alguna enfermedad neurológica que le impida ser autónomo física o intelectualmente.
Desde luego, de esta salimos todos fortalecidos. El ingenio se practica a diario y eso rejuvenece. Arreglarse y perfumarse anima cuando uno se mira al espejo de los suyos y le regalan una sonrisa y le dedican un requiebro. Todos pueden participar en las tareas del hogar con sus iniciativas que enriquecen la visión de conjunto. Un largo etcétera de capacidades por descubrir entre todos.

La libertad es uno de los bienes individuales que resulta cercenado en estos momentos de confinamiento. Y no hago mención a libertades democráticas que pueden verse conculcadas por gobernantes con tintes autocráticos. De eso se encargará la Justicia, en su momento si lo hubiere.

Sin embargo, lo que si me preocupa y no abre los telediarios es la inquietud de las familias que se sienten impotentes con los hijos en casa ante el retorno a la actividad laboral.
¿Qué hacemos?
La libertad es uno de tantos conceptos que se desmoronan ante la cruda realidad, que deja en pañales a la cacareada libertad carente de sentido y sin valor alguno.
Construir sobre papel mojado, es lo que tiene.
Los abuelos no pueden atender ahora a los nietos. Las guarderías, las escuelas y los institutos permanecen cerrados. Las familias no disponen de recursos económicos para pagar a una persona que atienda a los hijos en el hogar.
¿Se ha planteado el Gobierno cómo resolver este problema social? De no hacerlo ¡no es un Gobierno social!
¿Dónde queda la libertad cuando la solución pasa por una elección forzada? ¡Eso no es libertad!
Y para finalizar esta reflexión personal entro de lleno en el título:
Lo que queda por sentir...
Cuando me llegan mensajes al móvil que, con su mejor voluntad, proponen la felicidad, la sonrisa, incluso el jolgorio, me detengo y pienso:
Es complicado ser feliz cuando se pone uno en la piel de quienes sufren una pérdida; de quienes están llorando la muerte en soledad de sus seres queridos.
No soy capaz de lucir felicidad. Sé que en estos momentos soy una privilegiada y doy gracias a Dios cada día. No decaigo. Ni tampoco dejo de rezar porque aprendamos la gran lección que esta pandemia deja encima de la mesa. Pero el concepto de felicidad lo dejo entre paréntesis. No es mi prioridad. Nadie me la quita. Me pertenece. La llevo, pero no la luzco.
Estoy de luto.

jueves, 19 de marzo de 2020

NOVATA 47

¡FELICIDADES!

Hoy se celebra la onomástica de san José

Patrón de la Iglesia Universal, la buena muerte, las familias, los padres, las mujeres embarazadas, viajeros, inmigrantes, artesanos, ingenieros y trabajadores. Lo es también de las Américas, Canadá, China, Croacia, México, Corea, Austria, Bélgica, Perú, Filipinas y Vietnam.

El 19 de marzo es también un día muy especial para los valencianos; en la oscuridad de la noche, se procede a la cremà de los monumentos que lucen en sus plazas repletas de bullicioso ambiente festivo. Este año de 2020, la fiesta se queda en casa; pero segura estoy de que se va a celebrar con ese ingenio que los valencianos plasman en su ninots. 

También desde hace un tiempo, la tradición cristiana europea homenajea a los Padres, en este día.

Aunque, tal vez menos conocido, en países vecinos como lo es Francia, se conmemora el Día Internacional del Hombre el tercer domingo de junio, siguiendo la tradición estadounidense, por otro lado, origen de esta celebración en el año 1924.

Motivos de alegría los hay todos los días; como también la tristeza nos embarga en tantas otras horas de convivencia. En estos momentos, nos hallamos atrapados en el hogar por un virus que pone a prueba nuestro sistema inmunitario y nuestras costumbres.

El llevar una vida saludable física y mental, se pone a prueba en las crisis.

Cuando se nombra salud física, solemos pensar en el ejercicio muscular; pero obviamos en ocasiones un paquete de medidas relevantes como lo es la alimentación. Nuestro cuerpo habla y se queja: las posturas, los alimentos, la elaboración culinaria... repercuten en nuestro sistema inmunitario junto a una parte, tal vez, descuidada: la salud mental (neurológica) y la menospreciada espiritual.

La Cuna de Occidente se centra en el raciocinio, cosa loable. Pero de alguna forma se ha decretado un mutismo relacionado con las emociones que también forman parte del cerebro humano. Esta quiebra en el sistema #razónemoción no beneficia a la persona que ha de maniobrar en esa dualidad, y mucho menos cuando está en crisis.

Hoy se vive en el hogar un momento excepcional para el que no se está preparado. Hay que trabajar desde casa, y hacer que los hijos completen el día con las tareas escolares, juegos, tele, lectura... y, por si fuera poco, se tiene que limpiar, cocinar, etc., y estar a punto para cualquier sesión de vídeo conferencia.

Mis aplausos para las familias. Son el pilar de la sociedad. Sin embargo, últimamente, la desprotección a las familias es un rasgo cotidiano, al menos, en nuestro país. El papá estado quiere imponer sus criterios sobre la educación del menor. Aunque, en estos momentos de crisis, el estado brilla por su ausencia en tanto en cuanto no toma medidas para que las familias (todas) sin mediar populismo alguno, tengan alguna ayuda directa a sus maltrechos bolsillos. Se pagan los coles y se mantiene a los hijos con el esfuerzo familiar. De esto no se habla. ¿Qué pasa con el IRPF? ¿Nada se puede desgravar? La situación sobrevenida requiere de intelectos formados, ágiles y humanos.

Hoy se confunde populismo con humanidad, y no es lo mismo. Podemos leer que la OMS califica al coronavirus como enemigo de la humanidad. Esta afirmación tiene que ver con esa errónea concepción de fusión #populismohumanidad. Cada persona tiene su visión particular del asunto. Sin embargo, en esta crisis estamos comprobando que populismo y humanidad no van juntos.

Lo que si sabemos van unidos son los afectos, y en mayor medida los estrechos lazos familiares.
Las imágenes virtuales se encargan en este señalado día familiar de alegrar la fiesta entre los hogares, en la distancia.

miércoles, 29 de enero de 2020

NOVATA 46

APRECIAR LO QUE TENEMOS

El orden, de alguna manera, nos ayuda a centrarnos en lo que de verdad importa.

Hace unos días estuve leyendo a Mari Kondo, concretamente, su conocido método de ordenar, donde nos presenta una forma de observarnos desde una perspectiva interesante: nuestras cosas.
Al leer sus planteamientos recuerdo las habitaciones de los (mis) hijos en la pubertad y la adolescencia: el desorden que reinaba ahí, era el espejo del caos hormonal que inundaba todo su ser y que descolocaba sus actuaciones. Como un sarampión, aquello pasó...¡menos mal! En el argot popular se dice bien: mejor pasarlo de joven que de 'madurito'.

El orden como principio
En ocasiones, en mis escritos comento que el orden es mi compañero desde la infancia. Lo es en el aspecto físico del hogar, siempre mejorable; admito cierto caos en algún que otro cajón; no soy perfecta ni lo intento.

Lo relevante para mí en el orden, se concreta en mantener la autenticidad y la congruencia de mis actos; y para ello las prioridades son la base en las que sustentar el orden. En los momentos de inquietud suelo evocar unas palabras que me centran: "lo primero no es lo segundo"; así vuelvo a conectar con la prioridad en mi vida: la familia.

En el año 1998, confeccioné unos apuntes del módulo Relaciones en el Entorno de Trabajo. La verdad es que he tenido la gran suerte de poder impartir asignaturas muy interesantes en la Formación Profesional de Grado Superior; y ello me ha llevado a estudiar sobre diversos temas que me han ayudado a comprender el comportamiento social, y personal.

En los apuntes, lees razonaba cómo y porqué el reconocer las prioridades ayuda a centrarse en situaciones de caos. Me consta que un grupo importante del alumnado puso en práctica lo descrito en aquellos apuntes. Hoy sigo manteniendo correspondencia con alguno de ellos, y es grato sentir el calor de sus reflexiones tan próximas al pensamiento compartido en los apuntes.

Veinte años después...
La prioridad sigue siendo la misma: la familia.

La familia se ve reflejada en una imagen, el símbolo que más me gusta de mis ancestros celtas, y que luce en una de las paredes del salón de casa: el Trampallán "contra los que nos quieren llevar a un callejón sin salida".

Cada día, año, minuto, segundo...el cambio es la constante. Y cada persona desarrolla la estrategia para librar su batalla al caos que, en sí mismo, nada tiene de perverso; es el reverso de la moneda 'cambio' por otro lado necesario como signo de crecimiento, como también de involución.

El tiempo cronológico que cada uno permanezca instalado en una u otra cara marcará la diferencia en el dominio de la situación personal y, por ende, social.

En el sentir general de quienes peinamos canas tenidas, partimos de una referencia experiencial. Vemos ahí la marcada diferencia que se transmite de padres a hijos, contando con las excepciones que confirman la regla.

Si se hace un estudio sobre la experiencia y los resultados de un grupo de referencia que diferenciase las prioridades de cada persona, se podría construir una importante reflexión sobre lo que acontece en el comportamiento social.

Quiero recordar hoy aquí una de esas sentencias anónimas tan sabias:

Se dice que el buen maestro imparte una enseñanza equiparable al pan recién hecho: lo hornea todos los días de su vida.

Así, sin florituras. el orden tiene su aliado diario que hornear sin quemar: LA PRIORIDAD.