21 DE SEPTIEMBRE: DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER
Retrasar, no prevenir: lo que la ciencia puede sostener hoy, ganar años sin síntomas.
Ejercicio, socialización, actividad cognitiva y dieta mediterránea son, probablemente, las cuatro patas de la mesa que ayudan a retrasar la expresión clínica de la enfermedad de Alzheimer en algunas personas. Así lo expresa el Dr. Pablo Ignacio Agüero Rabes, especialista del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz,
Hoy, 21 de septiembre, Felix cumpliría ochenta y tres años. Si algo quiero recordar es, precisamente, cómo esas cuatro patas que menciona el doctor formaron parte del día a día de mi marido. Sin duda, no evitan que aparezca la enfermedad, pero logran que el cerebro la tolere mejor durante más tiempo. Mi experiencia personal lo confirma.
Sabemos que, el cerebro no es un órgano rígido que se desgasta con los años; es un tejido capaz de crear y reforzar conexiones cuando se enfrenta a nuevos retos. Y esa capacidad, la plasticidad, no desaparece en edades avanzadas sino que se construye durante toda la vida. Este hallazgo supone un empuje al tratamiento personalizado del alzhéimer.
También hemos de señalar que, la reserva cognitiva no es simplemente una cuestión de esfuerzo personal. La educación recibida, el trabajo desempeñado o las oportunidades culturales disponibles influyen en ese margen de protección. Blindar el cerebro también es una tarea colectiva.
La reserva cognitiva depende en parte del individuo, pero también de la sociedad y de las administraciones, garantizando un acceso equitativo a la educación y a oportunidades de desarrollo intelectual: Dr. Agüero.
Es precisamente esa tarea colectiva lo que me anima a seguir compartiendo las experiencias de vida familiar durante los más de veinte años del alzhéimer en el hogar, ya sea de forma escrita como también en las charlas y conversaciones que mantengo.
La mejor noticia para compartir en este Día Mundial del Alzhéimer
El entrenamiento cerebral se da en una vida en movimiento, con gente alrededor, aprendizajes nuevos y ganas de seguir haciéndose preguntas. El verdadero gimnasio del cerebro está en mantener la curiosidad en el día a día.
Según Agüero: Una persona curiosa suele moverse más, aprende, conversa, lee, viaja y se expone continuamente a retos nuevos. Al final, muchos hábitos saludables nacen de esa curiosidad y de encontrar actividades con sentido para cada uno.
Sea como fuere, a día de hoy, cuando una persona reciba el diagnóstico precoz de la enfermedad tiene tiene motivos para mantener a raya los efectos clínicos del alzhéimer durante unos años, los que sean, vividos como mejor considere.
En el caso de Felix, pudo retrasar en más de diez años los síntomas que correspondían a la fase avanzada. Sin duda, se implicó de lleno en mantener la reserva cognitiva. Para mí es un ejemplo que avala lo que hoy expresan los neurólogos.


