HABITAR LA SOLEDAD
Cuidar es dar vida hasta el final.
Me cuesta mucho mantener el ánimo; en mi caso acudo a las fotografías que guardo de Felix, para retomar fuerzas.
La que muestro aquí me hace recordar la serenidad que mantuvo tanto años conviviendo con el alzhéimer.
Sin él, con la piel envejecida y el corazón agrietado emprendo el día con la idea de atención plena que surge del espíritu sosegado tras una noche de descanso reparador. Aún así, las lágrimas empapan mi rostro al acostarme y al inicio de la jornada.
Quienes echamos en falta a nuestro cónyuge meterse en la cama es uno de los momentos tristes del día. La soledad que uno siente al no poder besar ni abrazar al ser querido, puede que dure unos pocos minutos pero la desolación emocional persiste; sabes que nadie regresa de la muerte. No te queda otra que aprender a vivir sin las manifestaciones tangibles del amor en pareja.
Uno de los motivos por los que escribo es precisamente el mantener una rutina de contacto con mis emociones y trasladarlas a las personas que quieran leerlas y comentarlas.
La soledad es un espacio habitable siempre y cuando uno aprecie las novedades que surjan las incorpore para evaluarlas y compruebe si son para quedarse. En estos momentos, siento que mi hogar es mi refugio. Necesito estar en casa. Recordar para emprender.
Ha llegado el momento de transformar el tratamiento de las demencias. Necesitamos traducir lo que sabemos a la realidad personal de cada individuo. Intentar que siga siendo él mismo el mayor tiempo posible, mantener la esencia de la persona a pesar de la enfermedad.
¿Cómo podemos mantener la esencia de la persona si no tenemos en cuenta sus preferencias a la hora de ser atendidos por terceros?
Darles vida es dejarles que convivan en entornos amigables, alejados de cualquier planteamiento de aislamiento por edadismo. Sin embargo, seguimos manteniendo unas estructuras cerradas; asisten a centros que se ocupan de activarlos, pero todos ellos presentan una patología similar.
Convendría pensar en modificar tal planteamiento, puesto que no les ayuda a mantenerse activos en la sociedad que habitan. Es un asunto pendiente que nos implica a todos.




