lunes, 16 de marzo de 2026

NOVATA 153

EL AMOR, ANTÍDOTO ANTE EL DOLOR

Decía Platón que el amor actúa como catalizador creativo.

Cuando uno experimenta el amor se vuelve más sensible, expresivo y valiente.

De otra parte, el poeta Rabindranath Tagore (premio Nobel de Literatura, 1913) me hizo comprender en mi juventud el enorme potencial de la amistad. Él reflexionaba sobre la amistad como faro para los malos momentos.

Cuando lo estamos pasando mal por una ruptura amorosa, vivimos un duelo, transitamos una crisis..., cuando todo a nuestro alrededor es oscuro la verdadera amistad se enciende como un faro para acompañarnos.

La profundidad de la amistad no depende del tiempo que las personas se conozcan, expresaba Tagore en "Pájaros perdidos". La verdadera conexión no se mide por los años de relación sino por calidad emocional, comprensión y confianza que reluce más en los malos momentos.

La vida te lleva a comprender las variaciones de un mismo tema: el amor.

Cuando encuentras el amor en una amistad sincera, puedes aliviar tu dolor al sentir el apoyo que no juzga, el acompañamiento sin reservas, el calor sin necesidad de caricias.

En estos momentos, releer a Tagore me proporciona una tranquilidad buscada en medio del dolor emocional en que me hallo.

Cuerpo y mente se han de armonizar también cuando vienen mal dadas. La familia, los amigos pueden comportarse como el colchón emocional en el que dejarnos caer sin temor a herirnos.

Calzarse las botas de quienes sufren puede ser una misión complicada; sin embargo si que podemos no añadir problemas y, simplemente, ESTAR.

La familia, los amigos están sin necesidad de llamarlos. Esa actitud es la que cuenta cuando el dolor te vence.

No te pido que sientas mi dolor. Necesito que seas mis luces largas, que ilumines lo que en estos momentos no alcanzo a ver sin ayuda.

Torre de Hércules




miércoles, 4 de marzo de 2026

NOVATA 152

EL COMPORTAMIENTO RESILIENTE

Neuroanatomía de la resiliencia.

Soy consciente de que ante las dificultades he podido mantener una conducta resiliente, diría per-sé.

Desde luego junto a Felix ha sido determinante esa forma de proceder, de crecer en la adversidad, en el largo recorrido de la enfermedad de Alzheimer.

Hoy, día 4 de marzo de 2026, al levantarme he recordado que el 4 de noviembre de 2024, los médicos procedieron a la sedación de Felix. ¡Es durísimo saber que nada se puede hacer ya!

Sigo llorando su ausencia; mi sonrisa no es la misma que lucía junto a él.

Sé que mi vida tiene sentido, aunque me está costando salir a flote cada día.

Hace unos días me llegó un artículo muy revelador sobre la neuroanatomía de la resiliencia. Conocer nuevos aspectos de ésta confirma lo que hasta ahora era una intuición: vanagloriarse de una fortaleza es de necios.

La resiliencia no puede atribuirse a una sola estructura cerebral. Se trata de una propiedad emergente de una red de regiones interconectadas que participan en la regulación emocional, la toma de decisiones y la respuesta al estrés.

Investigadores de la universidad de California, han demostrado que las prsonas que tienen un alto nivel de resiliencia, es decir, que aceptan el cambio de manera positiva y siguen sus instintos, tienen que agradecer en parte a las bacterias que viven en su aparato digestivo.

El concepto de resiliencia en la psicología proviene de la física e ingeniería.

Recuerdo mis primeros contactos con la resiliencia, en el año 1971, en la asignatura de Motores: es una propiedad de algunos materiales que les permite recuperar su forma o posición original después de ser sometidos a una fuerza de doblado, estiramiento o compresiónLa resiliencia se mide siempre dentro de la deformación elástica del material, y representa la fuerza máxima que se le puede aplicar sin que sufra deformaciones permanentes.

La resiliencia es la energía que absorbe un material antes de llegar a su límite elástico.

Posteriormente, en la década de los noventa del siglo xx, tuve la fortuna de estudiar la resiliencia a través de los escritos de  Boris Cyrulnik, creador del concepto de resiliencia en la psicología.

Mientras me informaba, iba comprendiendo aquella forma de ser (actuar) que sentía viva en mí ante diversos acontecimientos traumáticos acontecidos en la familia que habíamos creado juntos, Felix y yo, en los años setenta del siglo pasado. Digamos que "entendía los problemas como oportunidades de mejora"



En el libro "Los patitos feos" el autor describe cómo la resiliencia permite a las personas transformar el dolor en creatividad y crecimiento personal.








Dejo para el final de esta entrada, un artículo que recoge algunas reflexiones de Boris Cyrulnik:  El sobresalto de los 60.

Lo que te mantiene vivo no es la ausencia de heridas, sino cómo has aprendido a vivir con ellas.

sábado, 31 de enero de 2026

NOVATA 151

ESCUCHAR EL SONIDO DEL SILENCIO

LA NECESIDAD DE SENTIR AL SER QUERIDO

Pasan los meses y no hay día en el que mi mente descanse de su ausencia.

En casa, sentada en el sillón escucho literalmente "el sonido del silencio" que abarrota la sala. No hay duda de que el amor no desaparece en la ausencia física. Los recuerdos son altamente poderosos, y se manifiestan en mayor medida cuando estás en reposo. Mientras mantengas alguna actividad que requiera algún tipo de escucha, de atención o creatividad "el sonido del silencio" se amortigua.

Para mí es evidente, pues, cuando "escucho al silencio" vuelven las lágrimas. Me embargan los recuerdos de nuestra vida juntos. En la calle, no oigo el ruido del trasiego de vehículos y transeúntes, me embarga "el sonido del silencio".

Puede que sea muy sentimental (a lo Rosalía de Castro) y que en el transcurrir de los años el silencio se torne "ausencia de sonido". Desde luego hoy sigo siendo Rosalía.

¡TE SIGO QUERIENDO!: Le grito cada día y cada noche al silencio.

El silencio me responde con un profundo suspiro a la vez que el corazón late acompasado mientras las lágrimas recorren el rostro y mi mano derecha le busca en la butaca vacía.

Es cierto que en la casa es donde mejor me hallo; tal vez porque es ahí donde el llanto fluye tranquilo y puedo respirar sosegadamente. El silencio es compartido con su presencia ausente y el sonido retumba entre los recuerdos.

Santiago de Compostela, Verano de 2019
Felix mantuvo una conducta social activa aún en la fase moderada de la enfermedad.

Se podría decir que, hasta el verano de 2024, disfrutó de una vida social en la que participaba a su gusto y manera.

Desde la fase asintomática hasta el final transcurrieron 22 años que, en retrospectiva, los llenamos de vida.