lunes, 24 de agosto de 2026

NOVATA 166

LA MENTE GUARDA LO QUE EL CORAZÓN VIVE

Atreverse a vivir mantiene activa la mente.

El viernes pasado regresé a casa después de pasar unos días en Coruña, mi querida ciudad natal.

No sé si les sucede a otros, pero yo no hago distingos: toda la ropa guardada en la maleta va directa a la lavadora.

Mientras tiendo las prendas delicadas, me veo envuelta en recuerdos ligados a los pañuelos y pañoletas que hacen evocar años pasados cuando servían para cubrir el cabello, adornar el cuello o como complemento del atuendo; también como pareo.

Cuando están secos y me dispongo a guardarlos en el cajón de los pañuelos de verano, decido lavar el resto que no me han acompañado en este viaje. Es entonces cuando soy consciente de que, en ese instante, mi corazón palpita entre pañuelos. ¡Son tantos los entrañables recuerdos que encierran! Cada uno me transporta a distintos momentos, gratos la mayoría.

Como cada verano en mi tierra, los paseos son una oportunidad de calma. Caminar sola o acompañada, admirando el paisaje, oliendo a mar, sintiendo la brisa que ayuda a mantener un andar que tonifica los músculos de pies a corazón...

, son esos instantes de bombeo vital los que me llevan a entender que los recuerdos pueden no ser idílicos, pero la mirada se dulcifica cuando se admite la propia responsabilidad. No me refiero a errores, más bien a toma de decisiones ante determinadas circunstancias que se aprecian como idóneas.

El duelo no es una etapa que haya que pasar cuando uno pierde al ser querido, más bien, se trata de un estado de conciencia que te era desconocido. Se entiende así lo singular y valioso del duelo.

Este verano, como el anterior, he tenido la enorme suerte de dar largos paseos con una entrañable prima hermana que enviudó el mismo año que yo. En nuestras fluidas conversaciones se palpa ese estado de conciencia singular por la pérdida del ser querido que late en el corazón; un órgano vital que palpita de manera particular.

Igualmente me he sentido arropada por primos y primas que han hecho que mi estancia en Coruña haya sido motivo de introspección fructífera.

También las personas que me han atendido en el hotel, han dejado huella en mi corazón. Su trato respetuosamente cercano, sabiéndote sola a la mesa en el desayuno, la comida o la cena, procuran hacer algún comentario que invite a mantener una breve conversación. Mis felicitaciones por ello las he trasladado a Dirección.

Coruña es una ciudad de contrastes; en un mismo día se pueden apreciar las cuatro estaciones del año. Tal vez ello convierta a los paisanos en gente resiliente. Al menos a mí me ha venido bien sentirme coruñesa otra vez.

Cada lugar mantiene su encanto que de saber apreciarlo hace que el corazón lata acompasado.

Ahora, tecleando en el ordenador, siento que el corazón me anima a seguir: estudiar, conversar, compartir experiencias, viajar... jugar y cuidar; dar cariño... solicitar ayuda.

martes, 14 de julio de 2026

NOVATA 165

UN VERANO PENDIENTE

¡Tomar decisiones me cuesta horrores!

Este segundo verano sin Felix, me mantiene en un estado mental vacilante.

La inquietud que siento al pensar en partir guarda relación con la seguridad que percibo en mi hogar; los viajes se me hacen cuesta arriba.

En casa lo tengo todo, cualquier rincón me acomoda para dar rienda suelta a mis emociones... Afuera el llanto guarda un silencio compungido, y las estancias no me dan cobijo.

"Mirar con ojos nuevos... sin cambiar de paisaje" como decía Marcel Proust, por que no importa el destino si no la sensibilidad de apreciar el recorrido. Voy a intentar mirar en mi interior siguiendo esa idea de encontrar aquellos instantes que me hagan sonreír y, porque no, también llorar.

A quienes me preguntan cómo llevo el duelo, les contesto: para mí es un estado que me acompañará mientras viva.

Disiento en mostrar el duelo como proceso. Hay experiencias vitales que no se pueden dejar atrás ni tampoco olvidar. Ello no implica que uno pueda mirar con ojos nuevos los recuerdos que han marcado una vida juntos, y que pueden servir de trampolín para otear nuevos recorridos en soledad.

Tras un ir y venir de adónde ir, este verano visitaré otro año más mi ciudad natal. No siento nostalgia de las temporadas que disfrutamos juntos en aquellas tierras. Del verano pasado guardo buenos recuerdos junto a mis primas y primos.

Aún con todo, viajar sola no me gusta, y estar en la habitación de un hotel es duro. Pero, se trata de salir del horno mediterráneo y pasar una temporada al fresco atlántico. Tal y como él me recordaba cada verano: "No estás hecha para soportar el calor".

La imagen que acompaña esta entrada se tomó en Lugo, en uno de esos viajes que hacíamos los dos solos en julio para celebrar nuestro aniversario de boda. Cada matrimonio mantiene el equilibrio a su manera. Cincuenta y dos años juntos dan para unos cuantos momentos de tensión.

En otro momento contaré la incertidumbre que vive una pareja cuando en uno de ellos debuta la enfermedad de Alzheimer muchos años antes de dar la cara.

Evoco ahora aquellos años en los que Felix se sentía extraño, y la mirada cambia. En todo caso, me queda el recuerdo de seguir junto a él, cuidándole hasta el final.

lunes, 6 de julio de 2026

NOVATA 164

PASAN LOS DÍAS, LAS HORAS... LAS SEMANAS, LOS MESES... ¡SOLA!

Pienso en tí, mientras transito por esos momentos que completamos juntos. 

Ahora más calmada, los recuerdos no me atacan, aunque el dolor siga ahí y el llanto brote en momentos incontrolados: en soledad; me hago a la idea de que estoy a tu lado.

A diario sigo siendo yo: la inquieta mujer que gusta de aprender, compartir, conversar, cuidar... La familia está conmigo, y las amistades ayudan lo que pueden. Sé que no soy una persona fácil de contentar: no hablo por hablar.

Hace unos días leía una noticia esperanzadora sobre el alzhéimer; por supuesto lo puse en conocimiento de los compañeros de Redes Sociales de la Cátedra DeCo, de la que formo parte desde el pasado septiembre a propuesta de la Directora Lucrecia Moreno. El día 16 de julio saldrá publicada ahí. Como adelanto, dejo el titular: Descubren cómo una proteína cerebral expande la enfermedad de Alzheimer de neurona a neurona.

¡Qué fecha tan emotiva para nosotros!: el 16 de julio de 1973, nos dimos el ¡SÍ QUIERO!

Siguiendo la estela que comenzamos juntos: cada verano paso unos días en algún Parador, tal y como tú y yo hicimos en nuestra noche de boda. Nuestras hijas me acompañan en tu ausencia en el mes de agosto. La convivencia se convierte en un reto cuando la vida en soledad se torna costumbre.

Adaptarse a los cambios sigue siendo un camino de aprendizajeDe alguna forma, Arthur Brooks catedrático de Harvard, nos invita a mantener esa inquietud a cualquier edad: Las personas más felices son las que nunca dejan de aprender.

Viktor Frankl, padre de la Logoterapia, argumenta: No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona como la consciencia de tener una tarea en la vida.

La convivencia, cuando vives solo sin haberlo elegido, se convierte en esa tarea de nuevo aprendizaje. Y digo 'nuevo' porque en soledad todo cambia. Lo primero has de vencer la pereza de tener que escuchar 'naderías' de atender peticiones sin ningún sentido para tí. Y esto tiene lugar cuando te pones en situación de convivir con personas que te importan. Quienes te dan igual, igual te da: poco o nada aprendes porque no se practica entre otros el 'autocontrol'.

Sin duda el autocontrol ayuda a mantener la calma cuando las emociones invitan a reaccionar impulsivamente; ello requiere un gran dominio de uno mismo y una notable madurez emocional.

Mañana, 7 de julio, se cumplen veinte meses sin Felix. Recuerdo también a mi madre que nació ese día en el año 1912.

Los recuerdos me ayudan porque aprendo a mirarlos con ojos nuevos. 

Te recuerdo sonriendo mientras la enfermedad seguía su curso.

En palabras del filósofo Kierkegaard: La vida debe ser vivida hacia adelante, pero solo puede ser entendida hacia atrás.

Sí, comprendo ahora mientras te miro en las fotografías y lo que guardo en mi corazón; sí, puedo sentir en este momento tus miedos y anhelos de aquellos años que no mueren porque siguen conmigo.