martes, 1 de septiembre de 2026

NOVATA 168

UNA CASA ORDENADA, UNA VIDA SENCILLA...


Al reposar el silencio... sobreviene la respiración profunda y la calma se deja sentir.

Cuando uno lee lo dicho por personas relevantes, como lo sigue siendo la obra de Carmen Martín Gaite, me planteo cómo comprender un mensaje como éste: La verdadera libertad consiste en poder elegir el camino que uno quiere recorrer.

Entiendo mejor a María Zambrano cuando expresa: Sólo quien ha aprendido a mirar hacia dentro puede descubrir una forma de vivir más libre y más consciente.

Elegir el propio camino implica asumir responsabilidades, y se dan situaciones en la vida que complican esa libertad de elección; el duelo puede servir de ejemplo.

La sugerencia de Zambrano me ayuda a comprender cómo puedo intentar elegir el camino a recorrer siendo consciente del momento y la situación acaecida.

El mantener la curiosidad e introducir pequeños cambios en el día a día, seguir aprendiendo con ilusión y compartiendo las alegrías y los temores: son el contrafuerte de una elección consciente.

La sencillez, el orden, el silencio, la respiración profunda, la calma...se sostienen en equilibrio inestable: hemos de ser conscientes de ello. Construir sin cimientos ni planos puede plantearse como reto, pero el derrumbe es una posibilidad con muchas papeletas.

La incertidumbre forma parte de la elección, sin duda. Sin embargo podemos tomar decisiones más adecuadas al momento y las circunstancias, con calma.

Particularmente, me resulta complicado dejar de mirar atrás. Sólo cuando estoy entretenida el pasado deja de pesar. Sin embargo la distracción no me llena, lo noto y lo sé. Por eso mirar en mi interior, dejar que repose el silencio cobra vida en mí.

"Ahora quiero mirar hacia dentro"


"La vida interior es bella porque es verdadera, no finge"

"Respirar sin prisa, escuchar sin interrumpir, sentir sin huir"

"La belleza no ha de ser demostrada"

La vida interior no borra el dolor ni elimina los problemas, pero cambia el lugar desde donde los miramos"

"Y cuando cambia el lugar cambia la vida"

"Dentro de ti hay una belleza que no depende de que todo vaya bien"

"Esa aparece cuando uno se reconcilia con su propio interior"

Cada persona ha de encontrarse y convivir con el devenir.

sábado, 29 de agosto de 2026

NOVATA 167

EL ABRAZO SALVADOR

Ordenar el pasado en la memoria se hace patente en el duelo.

Cuando este verano leí un artículo que hablaba de cómo, el abrazo pecho con pecho de alguien cercano es la protección natural ante la ansiedad, pues favorece la respuesta biológica de relajación y ayuda a dejar atrás el estado de alerta, me hizo recordar un artículo de 1995, que compartí en su día y que hoy traigo a primera página.












Son muchas las bondades del abrazo; de hecho el poder dar y recibirlo a diario es una medicina que, concretamente en el duelo, la persona puede sentir que escasea en demasiadas ocasiones. Sería conveniente tenerlo en cuenta.

Al releer algunos de los pensamiento del filósofo danés Kierkegaard, comprendo su sentir al expresar: La vida no es un sistema que pueda comprenderse antes de ser vivido. Para él: La vida debe ser vivida hacia delante, pero sólo puede ser entendida hacia atrás.

En esos momentos de incertidumbre (el duelo lo es) aunque nos parezcan caóticos vienen a ser consustanciales al hecho de estar vivo. Para Kierkegaard: Ningún sistema puede eliminar la condición imprevisible de existir. 

Tras el descanso estival de compartir mis experiencias en el blog, me siento capaz de expresar que "vivo sola" pero cada día que pasa soy consciente de que "no estoy sola". Y no me refiero a la compañía anímica de mi marido fallecido, el sentido íntimo de soledad se aleja mientras enfoco en vivir proyectando.

Hay tanto por hacer, tantas personas a las que abrazar, tantas caricias que recibir en mensajes sanadores... Sí, también abrazan los mensajes sinceros que compartimos.

A quienes leáis esta entrada os invito a darnos un cálido abrazo envuelto en palabras acogedoras. ¡Gracias!

lunes, 24 de agosto de 2026

NOVATA 166

LA MENTE GUARDA LO QUE EL CORAZÓN VIVE

Atreverse a vivir mantiene activa la mente.

El viernes pasado regresé a casa después de pasar unos días en Coruña, mi querida ciudad natal.

No sé si les sucede a otros, pero yo no hago distingos: toda la ropa guardada en la maleta va directa a la lavadora.

Mientras tiendo las prendas delicadas, me veo envuelta en recuerdos ligados a los pañuelos y pañoletas que hacen evocar años pasados cuando servían para cubrir el cabello, adornar el cuello o como complemento del atuendo; también como pareo.

Cuando están secos y me dispongo a guardarlos en el cajón de los pañuelos de verano, decido lavar el resto que no me han acompañado en este viaje. Es entonces cuando soy consciente de que, en ese instante, mi corazón palpita entre pañuelos. ¡Son tantos los entrañables recuerdos que encierran! Cada uno me transporta a distintos momentos, gratos la mayoría.

Como cada verano en mi tierra, los paseos son una oportunidad de calma. Caminar sola o acompañada, admirando el paisaje, oliendo a mar, sintiendo la brisa que ayuda a mantener un andar que tonifica los músculos de pies a corazón...

, son esos instantes de bombeo vital los que me llevan a entender que los recuerdos pueden no ser idílicos, pero la mirada se dulcifica cuando se admite la propia responsabilidad. No me refiero a errores, más bien a toma de decisiones ante determinadas circunstancias que se aprecian como idóneas.

El duelo no es una etapa que haya que pasar cuando uno pierde al ser querido, más bien, se trata de un estado de conciencia que te era desconocido. Se entiende así lo singular y valioso del duelo.

Este verano, como el anterior, he tenido la enorme suerte de dar largos paseos con una entrañable prima hermana que enviudó el mismo año que yo. En nuestras fluidas conversaciones se palpa ese estado de conciencia singular por la pérdida del ser querido que late en el corazón; un órgano vital que palpita de manera particular.

Igualmente me he sentido arropada por primos y primas que han hecho que mi estancia en Coruña haya sido motivo de introspección fructífera.

También las personas que me han atendido en el hotel, han dejado huella en mi corazón. Su trato respetuosamente cercano, sabiéndote sola a la mesa en el desayuno, la comida o la cena, procuran hacer algún comentario que invite a mantener una breve conversación. Mis felicitaciones por ello las he trasladado a Dirección.

Coruña es una ciudad de contrastes; en un mismo día se pueden apreciar las cuatro estaciones del año. Tal vez ello convierta a los paisanos en gente resiliente. Al menos a mí me ha venido bien sentirme coruñesa otra vez.

Cada lugar mantiene su encanto que de saber apreciarlo hace que el corazón lata acompasado.

Ahora, tecleando en el ordenador, siento que el corazón me anima a seguir: estudiar, conversar, compartir experiencias, viajar... jugar y cuidar; dar cariño... solicitar ayuda.