EL AMOR, ANTÍDOTO ANTE EL DOLOR
Decía Platón que el amor actúa como catalizador creativo.
Cuando uno experimenta el amor se vuelve más sensible, expresivo y valiente.
De otra parte, el poeta Rabindranath Tagore (premio Nobel de Literatura, 1913) me hizo comprender en mi juventud el enorme potencial de la amistad. Él reflexionaba sobre la amistad como faro para los malos momentos.
Cuando lo estamos pasando mal por una ruptura amorosa, vivimos un duelo, transitamos una crisis..., cuando todo a nuestro alrededor es oscuro la verdadera amistad se enciende como un faro para acompañarnos.
La profundidad de la amistad no depende del tiempo que las personas se conozcan, expresaba Tagore en "Pájaros perdidos". La verdadera conexión no se mide por los años de relación sino por calidad emocional, comprensión y confianza que reluce más en los malos momentos.
La vida te lleva a comprender las variaciones de un mismo tema: el amor.
Cuando encuentras el amor en una amistad sincera, puedes aliviar tu dolor al sentir el apoyo que no juzga, el acompañamiento sin reservas, el calor sin necesidad de caricias.
En estos momentos, releer a Tagore me proporciona una tranquilidad buscada en medio del dolor emocional en que me hallo.
Cuerpo y mente se han de armonizar también cuando vienen mal dadas. La familia, los amigos pueden comportarse como el colchón emocional en el que dejarnos caer sin temor a herirnos.
Calzarse las botas de quienes sufren puede ser una misión complicada; sin embargo si que podemos no añadir problemas y, simplemente, ESTAR.
La familia, los amigos están sin necesidad de llamarlos. Esa actitud es la que cuenta cuando el dolor te vence.
No te pido que sientas mi dolor. Necesito que seas mis luces largas, que ilumines lo que en estos momentos no alcanzo a ver sin ayuda.






