miércoles, 1 de mayo de 2019

NOVATA 30

"BUENOS DÍAS, TRISTEZA"

Un infortunio no calculado, al menos, te descoloca.

Soy una de tantas personas a las que les gusta compartir sus opiniones con quienes tienen la paciencia de leerlas. Eso sí, procuro no incluir noticias falsas. Y, tal y como he dicho en mis clases de Relaciones en el Entorno de Trabajo, las opiniones efectivas devienen de las críticas constructivas.

En estos momentos de incertidumbre debido a los resultados de las elecciones generales, la euforia de algunos son fuegos de artificio; sin embargo la tristeza puede servir de acicate al cambio necesario que no se intuyó. Esta reflexión sirve también ante cualquier contrariedad que se presente, en apariencia, sin previo aviso.

En las últimas elecciones generales, el Partido Popular ha experimentado una demoledora derrota que no se esperaba: "un infortunio no calculado".  Y ahora ha de retomar un discurso alternativo con el que afrontar las próximas elecciones del 26M. De momento, Casado renueva caras a su lado. A mi entender, el lenguaje del discurso es lo relevante, y ello no cambia en veinte días con caras nuevas.

¿Dónde radica el infortunio no calculado por Casado y su equipo?

La llegada de Casado a la secretaría general del PP, devino de la moción de censura a Rajoy. Había que elegir candidato a la presidencia entre los cinco que se presentaron primero ante los militantes del partido: Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal, José Manuel García-Margallo, José Ramón García-Hernández y Pablo Casado.
Pablo y Soraya pasaron a la segunda vuelta, la de los compromisarios. La elección estaba reñida: Soraya ganaba por la mínima en la ronda de la militancia.
Al ver el resultado tan igualado, Soraya le propuso a Pablo ver la forma de sumar entre los dos una candidatura de consenso; envenenada o no, esa era la propuesta.
Pablo, en su derecho, argumentó que el proceso debía continuar tal y como estaba previsto en la celebración de primarias del partido; ahí contaba con los apoyos de los tres restantes postulantes que se habían quedado en la cuneta: Cospedal, García-Margallo y García-Hernández.
Desde el minuto uno de la decisión de Casado, se supo que el partido estaba dividido y que una parte de la militancia no conectaba con su discurso.
El PSOE trazó su ruta a ganar las elecciones, tras haberse liberado de Soraya; una candidata por ellos preferida (cínicamente) según se puede ver en sus manifestaciones a la prensa de aquellos días
Casado dejó la moderación al recuperar el discurso de Aznar, que ya tenía de voceros a Vox. Quizá no se diese cuenta de ello: "Agua pasada no mueve molino".
En estos momentos el discurso de logros anteriores, de la recuperación económica, de lo grande que es el PP dejan indiferente a quienes escuchan a los voceros de la calle en los medios de comunicación que el Partido Popular no controla.

No se trata tanto de la división de la derecha sino de saber ocupar el centro.

Casado olvidó esa máxima, la posición desde la que se ganan hoy las elecciones. El denostado Rajoy, lo sabía.

El candidato que no lo ha sido, en este relato.

Alberto Núñez Feijóo, tenía pensado presentarse a la presidencia del partido en el año 2020, a la espera de que Rajoy completase la legislatura. No entró en el proceso de primarias, a mi modo de ver, inteligentemente. Ahora bien, también pienso que ha sido una oportunidad perdida; como le ocurriera a Susana Díaz con Pedro Sánchez.
Alberto ha salvado los muebles en Galicia porque allí Vox tiene poco que hacer, y Rivera lo tiene difícil. Digamos que el cuerpo a cuerpo se da entre PP y PSOE. Ellos lo saben.
El discurso trasnochado de Aznar, que sigue en boca de Casado, no lo compran los gallegos. Núñez Feijóo lo sabe bien; en sus últimas declaraciones a la prensa lo deja claro: "Hay que ensanchar el partido. Que sea punto de encuentro entre muchas sensibilidades".

Casado no lo tiene fácil.

El tiempo corre en su contra. Y los discursos hay que virarlos sin tiempo material para que cale en los votantes del PP que se han ido.
Los Barones que quieran conservar la Autonomía tienen que aportar sus ideas empleando un léxico modernizado que se comprenda allí donde vayan a gobernar.
Lo relevante de un candidato es conectar con los electores sin exclusiones; un planteamiento regresivo tiene corto recorrido por mucho que se empeñen los promotores y sus cambiantes seguidores.
Casado afronta un teto complejo que no tengo claro cómo lo puede encauzar su persona. En principio, decirse el centro no implica serlo.
Queda esperar a los resultados de las Autonómicas y Municipales, para hablar en condiciones de los cambios que precise el PP.

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