RECUERDOS ENVOLVENTES
Aquella Jornada del 13 de noviembre (2019) celebrada en la UIMP (Valencia) dejó abiertas colaboraciones prometedoras que se están dando a día de hoy. Ver resumen.
Actualmente, formar parte del equipo de cribados senior constituido por Lucrecia Moreno, me mantiene activa en el estudio y la difusión del alzhéimer en poblaciones y barrios de la provincia de Valencia.
También sigo en contacto con el arquitecto Santiago Quesada, gracias a las investigaciones que realiza desde la cátedra que dirige, podemos integrar en nuestras charlas divulgativas las mejoras de una arquitectura centrada en las personas, concretamente, en el alzhéimer.
El siete de noviembre de 2024, Felix dejaba de respirar para siempre.
Casi dos años sin él, su ausencia sigue pesando en mi forma de afrontar el discurrir de los días.
Hay algo que ha cambiado en mi ánimo: comienzo a sopesar las decisiones teniendo en cuenta aquello que me tranquiliza. Puede parecer algo natural, pero el dolor hace que, en ocasiones, confundas los motivos que te llevan a actuar de forma tal que, sin quererlo, añades peso al duelo.
Estar sola en casa significa que, entre otras, si algo se estropea tienes que ver de arreglarlo o de pedir la ayuda que consideres. Puede parecer una simpleza, pero os aseguro que tiene sus momentos de intranquilidad.
El sosiego se convierte en mi meta cada día al levantarme. Soy consciente de que las prisas son malas consejeras. He corrido mucho durante un amplio periodo de mi vida. Seguramente de aquello recojo hoy los frutos maduros y también los verdes.
Soy una mujer mayor de estatura pequeña que mantiene cierta agilidad corporal y mental que me ayudan a resolver momentos complicados. Digo esto porque ponerse en el lugar de otro es una rara habilidad.
Cuando uno no alcanza lo que pretende por un motivo u otro, intenta tomar prestado aquello que le ayuda a lograr su objetivo; por ejemplo, yo cojo un taburete para alcanzar algo, o bien pido a otro que me ayude. Esta condición marca. En mi caso, me ha hecho independiente sabiéndome dependiente; ello puede parecer una ironía, pero no lo siento así.
Ayudar y dejarse ayudar en uno de los signos de madurez que una persona cabal -completa en su manera de obrar y razonar- adquiere si quiere. Y no me vale el argumento de que no vale sólo con querer. La constancia en los actos demuestra el verdadero interés. No soy inflexible, más bien reconozco la flexibilidad del junco que oscila pero no se deja quebrar.
En ocasiones, sentada en el sillón, a solas con tus pensamientos, te puedes cuestionar sobre qué haces aquí en estos momentos. Contestar es ponerse en el lugar de aquellos que tú quieres profundamente. Todos somos prescindibles, aunque el aleteo de una mariposa pueda alterar cualquier proceso.
Sé que mis palabras cargadas de amor acarician a mis seres queridos. Y pretendo seguir haciendo cuando ya no esté aquí. Por eso escribo, y publico.

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