EL RECORRIDO DE LA AUTENTICIDAD
Reconocer errores, y aprender a rectificar en tiempo y forma.
Decía Montaigne: Lo más importante del mundo es saber ser uno mismo. Ahora, cuando el duelo sigue ahí en mi corazón -porque es ahí donde me duele- voy descubriendo la vulnerabilidad que significa el tener que aprender a vivir sola.
Sigo siendo yo, desde luego; pero los recuerdos cobran peso y esa carga hay que redistribuirla. En este año y medio de viudez, aplicando el método de "ensayo-error" he aprendido a decir no. Esto me lleva a un camino de introspección nada sencillo puesto que lo percibo impuesto por mi propia naturaleza ante una situación no buscada. En todo caso, el paso por el Itinerario de Filosofía y Humanidades (Nau Gran de Valencia) me sirve hoy de reflexión.
Recuerdo tres autores, para mí significativos, que pasaron por alto los profesores cuando Felix y yo cursamos los cinco años correspondientes a dicho Itinerario: el pensador matemático, Pascal; el filósofo Montaigne y, el polifacético orador, abogado, político... filósofo inglés interesado en el progreso científico, Francis Bacon. Sin duda, el hecho de no estudiarlos ahí, me llevó a leerlos por mi cuenta.
Nadie es perfecto: Michel de Montaigne (1533-1592). Nos es familiar esta cita que el filósofo humanista del Renacimiento francés, propugna desde una introspección sin tapujos. Tal vez porque reconocía que la felicidad se construye desde el reconocimiento del propio error y de la capacidad de rectificación sin ambages.
Reconocernos vulnerables nos pone en el camino de vivir con honestidad y de valorarnos tal como somos; sin intentar disfrazar nuestros defectos ni virtudes. Este pensador francés del Renacimiento viene a ser el Pepito Grillo en la era digital. La autenticidad sigue siendo un valor esencial en nuestras vidas.
Blaise Pascal (1623-1662): dejo un enlace a los Pensamientos donde puede leerse Diferencia entre el espíritu de geometría y el espíritu de finura, y este otro Como se estropea el espíritu, así se estropea también el sentimiento. El traductor de la obra enlazada, Xavier Zubiri, expresa:
El transcurso del tiempo no sólo no ha erosionado la vigencia de los "Pensamientos" sino que incluso la ha potenciado, hasta el punto de que tal vez sea en nuestra época cuando sus ideas han calado de forma más profunda.
Francis Bacon (1561-1616) abogado, filósofo, estadista, y escritor inglés padre del empirismo filosófico y científico, contribuye a investigar cómo reformular las técnicas del estudio científico. Una de sus aportaciones significativas es la de El método inductivo, basado en observar las características o propiedades que comparten los fenómenos de estudio. De tan polifacético e ilustre personaje, me quedo con su interés por la Naturaleza: Un jardín es el mayor alivio para el espíritu humano (Un jardín para el alma).
Este pensamiento de Bacon, me lleva al descrito en la regla 3-30-300: un paso crucial para mejorar tanto la salud mental como el bienestar general de los ciudadanos. Podemos leer en el enlace los datos de un estudio realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona donde se señala que vivir cerca de espacios verdes puede reducir significativamente los problemas de salud mental.
En este viaje a través de los recuerdos, no puede faltar el libro El elogio de la lentitud que leí hace ya veinte años. Su autor Carl Honoré (Escocia, 1967) periodista y Licenciado en Historia y Lengua Italiana por la Universidad de Edimburgo, se percató de que regalarle a su hijo de dos años un CD con cuentos de Andersen compilados en un minuto por relato, le quitaba toda la magia de leerle un cuento antes de dormir. Era cuanto menos ridículo pretender hacer mil y unas cosas importantes que lo sustraían de hacer lo esencial.
Lo esencial es consustancial a la autenticidad.
Lo más importante del mundo es saber ser uno mismo.
Nadie es perfecto.
Un jardín es el mayor alivio para el espíritu humano.
La lentitud es necesaria para establecer relaciones verdaderas y significativas con el prójimo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario