PENSAR EN ÉL, RECORDARLO
Pintar, leer, coleccionar piedras y conchas marinas, fumar en pipa de vez en cuando, viajar... la música.
Los nietos pequeños, estas Navidades, me decían "quiero que vuelva el abuelo". Al estar en casa todos reunidos y no verlo sienten su ausencia.
¡Ay! Cuánto lo extraño. Todos le añoramos.
Cuando hablo de Felix con personas que lo han conocido, hoy mismo por teléfono desde Madrid me decía una amiga: "se hacía querer; era culto, educado...familiar"; es un gran paso el poder hablar de él con otras personas; me hacen mirarlo desde otra perspectiva.
Ahora he de seguir caminando cada día intentando mantener el ánimo. Me cuesta. Pero estoy en ello.
A veces uno piensa que ya está de más. Aunque luego, de repente, alguien te requiere por algún motivo que ni te habías planteado. Es un hecho que contar con la familia y las amistades ayuda en el proceso de duelo. No obstante, el vacío permanece. Nadie ni nada puede completar la vida que juntos disfrutamos.
En estos dos meses fríos, enero y febrero, que invitan a quedarse en la casa buena parte del día, pienso dedicarlos a recopilar los mejores recuerdos de él vividos en familia, con los amigos y compañeros de trabajo.
Cuando te centras en mirar lo mejor equilibras la balanza, puesto que el dolor lleva en ocasiones a nublar la mente.

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