miércoles, 21 de enero de 2026

NOVATA 150

EL ALZHEIMER: UN DESAFÍO SOCIAL

 UNA ENFERMEDAD A LA QUE DAR VOZ.

Cuando unos días atrás me llaman de la Editorial Popular por ver si puedo acudir a promocionar el libro publicado en mayo de 2023, accedo encantada; aunque siento una punzada en el alma. Evoco aquellos momentos, cuando Felix estaba a mi lado. Ahora su recuerdo me anima a seguir contando nuestras experiencias con la enfermedad, vividas con dulzura y determinación.

Al aceptar hablar en público del libro y releer el texto, siento que el relato increpa a la acción. Tal vez al escribirlo no me percatara de ello, pero ahora soy consciente de que sigue estando de rabiosa actualidad y que la Editorial acierta en promocionar su lectura.

Algunas asociaciones vecinales y alcaldes de poblaciones cercanas a Valencia, se han puesto en contacto también para conocer el proyecto "Ciudades Neuroprotegidas".

Escribir en el Blog se convierte en un momento de meditación.

En estos últimos años digerir los contratiempos se está convirtiendo en una tarea diaria. No sé si esto me pasa porque estoy viviendo sola, y he de acometer una nueva etapa de la vida, el principio del final, sin contar a mi lado con un hombro sobre el que reposar las dudas, las preocupaciones... los miedos.

Me atrae el pensamiento del filósofo y sociólogo francés, Edgard Morin: La vejez es un terreno fecundo para la creación y la rebeldíaA sus 104 años, ha concedido una entrevista a Corriere della Sera donde reflexiona sobre su momento vital:

Conservo las curiosidades de la infancia, las aspiraciones de la adolescencia, las responsabilidades del adulto y, como anciano, intento nutrirme de la experiencia de las edades que he atravesado.

Me ha parecido una hermosa descripción realizada por una persona anciana.

En mi caso, reconozco que sigo siendo rebelde; forma parte de mi carácter contestatario, aunque ahora me lo guarde si considero que no procede (¡cosas de la edad!). Eso sí, las ideas bullen en mi cabeza como en la infancia; sé que esto me ayuda a seguir estudiando, trabajando, creando... es mi forma de descansar. Descanso mientras estudio y escribo. Me da paz.

Conversar con la familia y los amigos me anima y relaja.

Cuidar sigue siendo el acto por excelencia en mi vida. Estoy a disposición de quienes requieran las atenciones que pueda dispensarles. En estos momentos me cuido con un claro motivo en mente: mantener la independencia el máximo tiempo posible.

Estoy dispuesta a conversar sobre el alzhéimer y a explicar el proyecto "Ciudades Neuroprotegidas" allí donde lo requieran.

miércoles, 7 de enero de 2026

NOVATA 149

PENSAR EN ÉL, RECORDARLO

Pintar, leer, coleccionar piedras y conchas marinas, fumar en pipa de vez en cuando, viajar... la música.

Los nietos pequeños, estas Navidades, me decían "quiero que vuelva el abuelo". Al estar en casa todos reunidos y no verlo sienten su ausencia.

¡Ay! Cuánto lo extraño. Todos le añoramos.

Cuando hablo de Felix con personas que lo han conocido, hoy mismo por teléfono desde Madrid me decía una amiga: "se hacía querer; era culto, educado...familiar"; es un gran paso el poder hablar de él con otras personas; me hacen mirarlo desde otra perspectiva.

Ahora he de seguir caminando cada día intentando mantener el ánimo. Me cuesta. Pero estoy en ello.

A veces uno piensa que ya está de más. Aunque luego, de repente, alguien te requiere por algún motivo que ni te habías planteado. Es un hecho que contar con la familia y las amistades ayuda en el proceso de duelo. No obstante, el vacío permanece. Nadie ni nada puede completar la vida que juntos disfrutamos.

En estos dos meses fríos, enero y febrero, que invitan a quedarse en la casa buena parte del día, pienso dedicarlos a recopilar los mejores recuerdos de él vividos en familia, con los amigos y compañeros de trabajo.

Cuando te centras en mirar lo mejor equilibras la balanza, puesto que el dolor lleva en ocasiones a nublar la mente.

domingo, 4 de enero de 2026

NOVATA 148

AÑO TRAS AÑO, CUMPLIENDO AÑOS

Arrastras con la dichosa felicidad.

Leer al neurocientífico Antonio Damasio (Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2005) me ayuda a meditar, en concreto, acerca de la ¡felicidad!

Como cada inicio de año, pedimos salud, lo primero. Y deseamos a todos ¡feliz y próspero año! Peticiones que comparto. Muchas amistades recuerdan que el día uno de enero cumplo años; llevo ya 76 celebraciones.

El siete de enero, se cumplirán catorce meses sin Felix. Otro seis de enero sin él. Nos presentaron el día de Reyes, y lo celebramos cada año hasta su muerte. No fuimos un matrimonio armonioso. Sin embargo, de alguna forma, sobrevivimos a los diversos avatares que la vida nos deparó, cada uno con su carácter.

El duelo por su pérdida lo vivo hoy con cierta rabia. El llanto permanece en soledad. De modo que, tanto la furia como las lágrimas he de aprender a expresarlas y compartirlas persona a persona. Es algo que me cuesta, por mi carácter reservado. No sé llorar ni por teléfono. Cuando escribo suelo ser capaz de mostrar cómo me siento.

Para mí, Damasio describe el concepto de felicidad que comprendo bien:

La felicidad es una conexión de cinco factores humanos (cuerpo, cerebro, emoción, sentimiento y razón) basta que falle uno para perderla.

Mente y cuerpo forman una única unidad orgánica. La mente no opera en un plano ajeno al cuerpo, sino dentro de él, modulada por circuitos que conectan sensaciones, memoria emocional y razonamiento.

(Antonio Damasio es reconocido en todo el mundo como uno de los más importantes científicos cuya aportación está siendo esencial para el conocimiento de los mecanismos que rigen el funcionamiento del cerebro. Sus estudios han revelado qué áreas cerebrales ejercen una decisiva influencia en la conducta humana, particularmente en los procesos de emoción y elaboración de los sentimientos, así como un mejor entendimiento de las bases cerebrales del lenguaje y la memoria. Sus logros científicos están contribuyendo a la lucha contra enfermedades que, por su gravedad y extensión, tanto preocupan a la Humanidad, como el Parkinson y el Alzheimer.) Fuente

Honestamente: mi cuerpo funciona de momento, el cerebro permanece activo, las emociones están alteradas, el sentimiento de tristeza sigue ahí y la razón me ayuda a mantener la prudencia en la toma de decisiones. Tres de cinco: no hay motivo de queja. En estos momentos no me siento capaz de equilibrar las emociones y los sentimientos. Supongo que todo puede llegar. En todo caso, el asunto de la felicidad no lo siento prioritario.


Torre de Hércules (Coruña) Julio, 2014

Te recuerdan mis primos fortachón.

Siempre con el jersey sobre los hombros.

Comiendo chuletones y pimientos de Padrón.

Empanada de bacalao con pasas.

Quesos y membrillo.

Tarta de almendra y orujo de alambique...

Como buenos gallegos, las comidas seguían en la cena.

Felix fue une hombre sano hasta en el lecho de muerte. El alzhéimer hizo mella en él, es de suponer, por cuestiones distintas a la hipertensión, diabetes, colesterol alto... que mantuvo siempre en rango sin necesidad de medicación. Su educación superior tampoco le predisponía. Era un ávido lector. Caminaba a diario, y hacía gimnasia de mantenimiento en casa. No era fumador. Y bebía agua abundantemente.

Cabría averiguar si, en su caso, el haber estado internado tres años (de los 11 a los 14 años) saliendo únicamente en vacaciones pudo suponerle carencias nutricionales y afectivas que arrastró sin saberlo.

Comparto estos hechos porque la mente se ve afectada por las emociones y los sentimientos. Hemos de cuidar a nuestros pequeños, a los adolescentes, a los jóvenes, a los adultos, a los mayores en la alimentación de cuerpo y mente.

La felicidad deviene de un equilibrio biológico delicado cuya complejidad científica revela su profundo valor humano.